La mano de Dios.

( extracto de un libro )

Les presento a Phi, que no tiene nada que ver con Pi. 1,618, es un número muy importante para el arte porque Phi, se considera como el número más bello del universo.

El número Phi se derivaba de la Secuencia de Fibonacci, una progresión famosa donde la suma de los dos numeros anteriores equivale a los siguientes ( como 1-1-2-3-5-8-13-21 ) y el cuocientes de los números anteriores poseían la sorprendente propiedad de tender a 1,618, es decir, al número Phi.

A pesar de los orígenes aparentemente místicos de Phi, el aspecto verdaderamente importante de ese número era su papel básico como molde constructivo de la naturaleza. Las plantas, los animales e incluso los seres humanos poseían características dimensionales que se ajustaban con misteriosa exactitud a la razón de Phi.

La relacion de Phi en la naturaleza al comprobar que no es una casualidad, hizo que los antiguos creyeran que ese número había sido predeterminado por el Creador del universo. Los primeros científicos bautizaron el 1,618 como “La Divina Proporción”

Por ejemplo, la relación entre machos y hembras en un panal de abejas, las hembras siempre son más. Y… ¿sabías que si divides el número de hembras por el de los machos de cualquier panal del mundo, siempre obtendrás el mismo número? El Phi.

El nautilus es un molusco cefalópodo que se inyecta gas en su caparazón para equilibrar su flotación, en la razón entre el diámetro de cada tramo de su espiral con el siguiente iguala al numero phi.

En un girasol lleno de semillas, las pipas de girasol crecen en espirales opuestos. Sabes cuál es la razón entre el diámetro de cada rotación y el siguiente? Phi. Distribuciones de hojas en ramas, segmentaciones de insectos, y montones de ejemplos se ajustan con sorprendente fidelidad a la Divina Proporción.

Por ejemplo, en el hombre de Vitrubio, de Leonardo Da Vinci. ( el tipico hombre dentro de un circulo con brazos y piernas extendidos ). Nadie entendía mejor que Leonardo la estructura divina del cuerpo humano. Había llegado a desenterrar cadáveres para medir las proporciones exactas de sus estructuras óseas. Fue el primero en demostrar que el cuerpo humano está formado literalmente de bloques constructivos cuya razón es siempre igual a Phi.

Midan la distancia entre el suelo y la parte más alta de la cabeza. Y dividanla luego por la distancia que hay entre el ombligo y el suelo. Adivinan que numero les va a dar? Phi. Midan la distancia entre el hombro y la punta de los dedos y dividanla por la distancia entre el codo y la punta de los dedos. PHI!

La distancia entre la cadera y el suelo dividida por la distancia entre la rodilla y el suelo, Phi. Las articulaciones de manos y pies, las divisiones vertebrales… etc etc etc. Todos ustedes son ejemplos vivos de la divina proporcion.

Bajo el caos del mundo existe un orden. Cuando los antiguos descubrieron el Phi, estuvieron seguros de haber dado con el plan que Dios había usado para crear el mundo, y por eso le rendían culto a la Naturaleza. La mano de Dios se hace evidente en ella, e incluso en la actualidad existen religiones paganas, que veneran a la Madre Tierra. Muchos de nosotros honramos a la Naturaleza como lo hacían los paganos, y ni siquiera sabemos por qué. Las fiestas de mayo que se celebran en los Estados Unidos son un ejemplo perfecto: la celebración de la primavera, la tierra que vuelve a la vida para darnos su fruto o las misas cada domingo son en realidad y siempre lo ha sido, un culto al Sol. La misteriosa magia de la Divina Proporción se escribió al principio de los tiempos. El hombre se limita a acatar las reglas de la Naturaleza, y como el arte es el intento del hombre por imitar la belleza surgida de la mano del Creador, se aplica tambien en el arte.

El número Phi esta presente en las dimensiones arquitectónicas del Partenón ateniense, de las Pirámides de Egipto e incluso del edificio de las Naciones Unidas de Nueva York. El Phi aparece en las estructuras básicas de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, así como en los trabajos de Bartók, de Debussy y de Schubert. El número Phi, lo usaba hasta Stradivarius para calcular la ubicación exacta de los oídos o efes en la construcción de sus famosos violines.

Para terminar, el pentagrama, muchas culturas lo consideran tanto un símbolo divino como mágico, porque al dibujar un pentagrama, las líneas se dividen automáticamente en segmentos que conducen a la Divina Proporción: La razón de todos los segmentos de un pentagrama equivale a Phi, por lo que el símbolo se convierte en la máxima expresión de la Divina Proporción. Por ello, la estrella de cinco puntas ha sido siempre el símbolo de la belleza y la perfección asociada a la Diosa y a la divinidad femenina.

Phi.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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