El cabron de la bicicleta

Me dirijo a gran velocidad por la universidad, vengo algo mojado pero la testosterona que emanan mis poros me hace ver atractivo a los ojos de las mujeres, las gotas resbalan por mi pelo suave, y en mi bicicleta soy como un gran huaso sobre su potro indomable.

Voy hacia mi destino con mi bicicleta y mi hombría, y en el lugar donde debo parar, freno con gran habilidad para la sorpresa de unas mujeres que se encontraban cerca.

Y en ese momento, cuando mi masculinidad alcanza al 200%, se me quedan trabados los pies en las cosas de goma que tengo puestas en los pedales, y me quedo con cara de estupido sentado inmobil en la bicicleta con los dos pies agarrados firmemente.

Era de esperarse… sin poder hacer nada, me fui de lado como un perfecto imbecil, y aterrize en el suelo sobre mi hombro izquierdo…

Y los pies todavía agarrados en los pedales…

¡¡Por dios que macho!!

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s