Chanchi

Esta vez es todo distinto. Y es asi, porque hoy no hablare de mi. Hablare de una perrita, y aunque no es una persona, es como si lo fuera.

Cuando pienso en ella, nose por donde empezar a contarles, porque son tantas las cosas que merecen ser dichas que tengo miedo de perderme alguna. Y como no se por donde empezar, mejor empiezo por donde se debe: Por el principio.

Me encontraba yo caminando hacia mi casa, cuando a una orilla del camino, entremedio del pasto, me apuntan dos orejas. No dos ojos como seria normalmente, sino dos orejas puntudas, blancas, paradas y grandes. Mi primera reaccion fue de sorpresa porque nunca habia visto a un gato con un hocico tan largo. Me voy acercando y me sorprendo mas aun, porque no era un gato, sino un perro. Y un perro muy flaco y chico y rosado. Me acerco mas, y vi que estaba muriendo, de hambre, de sed y de soledad. Me miró, y movio su colita y ante esa mirada suplicante, pero digna y al mismo tiempo, inteligente, hui rapidamente, que ya teniamos una perra en la casa.


Que paso?

Llego a la casa, tomo el auto, tomo una caja, voy para allá, tomo al perrito, la meto en el auto, y me voy a mi casa. Gran sorpresa cuando llegué con la cachorrita. Se supone que era blanca, pero tenia algo en el pelaje que hacia que se le cayera. Despues de engullirse el agua y atorarse con comida, parti donde el veterinario para ver que tenia:

SARNA.

Remedios para alla, y remedios para aca. Tenia que quedarse en la casa hasta que le “encontraramos dueño”. Al menos eso era lo que decia cuando me preguntaba mi mamá que haciamos con ella. Solo era cosa de tiempo para que nadie quisiera que se fuera.


Como teniamos a la Kleine, no podiamos permitir que se juntaran para transmitirle la sarna, asi que habilitamos un sector solo para la recien llegada, que estuviera separada de la otra. En ese lugar, habia una casa de perros donde la instalamos con la caja en la que se vino en el auto, y que ahora era “SU CAJA”, y un chaleco viejo para que se sintiera comoda. Ahi le dabamos la comida en un plato y el agua en una caja de plastico. Desde el primer dia, la Kleine vio en peligro su posicion en nuestra familia, y a travez de la reja, le ladraba y gruñia para hacerle entender que la privilegiada era “solo ella”, pero las cosas cambiaron un tiempo despues.


Ella me traía su platito del agua cuando tenía sed, y el de su comida cuando tenía hambre. La chanchi, por su piel rosada de chancho, se había curado de la sarna, ya no era rosada sino blanca y suave como la nieve. Se acercaba a la kleine como diciendo “que alegria poder estar cerca de ti y sin que nos separe una reja”.

Cuando estuvo totalmente curada, trajimos todas sus pertenencias, su cajita, su chaleco viejo para echarse y su platito adentro de la casa, junto con la Kleine. Ella dentro no lo podia creer y no cabia en si de felicidad. Para ella era lo mas maravilloso de que le podria haber sucedido en la tierra, entendió que era una mas de nosotros. Desde ese momento, cada noche durmio en la casa junto con la kleine.

Cortaba flores y se las dejaba a la kleine en las manos mientras dormía. Pasó el tiempo, y sus demostraciones de cariño seguian en aumento. Cuando la Kleine estaba echada, ella iba, se paraba a su lado y comenzaba a hacerle cariño con su manito en la cabeza.

Si hay algo que les gusta, es salir a correr adelante mio mientras voy en mi bicicleta. No importa donde vayamos, basta que me acerque a la bicicleta para que comienzen a saltar y a mover la cola porque vamos a salir. De esa forma, primero rebeldemente y a la fuerza, me seguian hasta la universidad mientras yo me encontraba en clases. Muchas veces y cuando salia con tiempo, debia engatuzarlas con pequeños regalitos comestibles para dejarlas encerradas en la casa y poder ir a clases sin compañia. Otras veces por salir muy apurado, no tenia tiempo de encerrarlas, y partian conmigo a clases, donde me esperaban fuera de la sala mientras yo estuviera por salir.

Como hoy, que antes de salir no las encontraba por ningun lado, asi que parti rapidamente en mi bicicleta a clases. Por supuesto aparecieron durante el viaje, y ya que estabamos listos, fueron conmigo.

Entré a clases, y ellas quisieron entrar tambien conmigo. Las echaron para afuera, y mientras estuvieran afuera, todo estaria bien.

No fue asi. A mitad de la clase, golpean la puerta de la sala de clases y un guardia pregunta por mi. Me levanto y salgo.

La chanchi habia muerto. La atropello un auto en la carretera.

No creí nada, era mentira, no podía ser. No mi chanchi.

Hasta que la vi.

Estaba tirada al medio de la carretera, y los autos pasaban por los lados. Me derrumbé, no supe de mi. Me agarré a cabezasos contra un poste. Me perdí en la locura. Una niña que pasaba me abrazaba y me acompañó a sacarla de la carretera. Se sacó el cinturón para amarrar a la Kleine que estaba como una loca. Tomé a la Chanchi y la sacamos de la calle. No me podía contener, mi chanchi colgaba todavía tibia, con todos sus huesitos rotos en mis brazos.

Alguien se ofreció a llevarme para la casa en un auto.

Hace un ratito la enterramos, con una toalla y una frazada que ella queria tanto. Ahi esta su plato vacio, su ausencia, su silencio, su vacio. Ahi esta el espacio que deja al no estar mas. Ahi esta su cuerpo, su pelito, su mirada tranquila, su ternura, su inteligencia.

Aqui estamos los que seguimos, vivos, despiertos, vacios, ausentes. Al morir ella, tambien murio una parte de mi, y aunque ya pasó todo, y las lagrimas se secaron, al recordarla, vuelven a nacer, y sigo llorando por ella, y espero que asi siga siendo. Lloro ahora, y no me averguenzo de hacerlo, como no se avergonzaria nadie de un acto que lo enorgullesca, lloro por ella, como un pequeño homenaje a las alegrias que nos dio, sus lecciones de vida al enseñarnos la mejor manera de ganarse a un amigo, su digna humildad, y su vocacion de cariño.

Aqui estoy yo, con su olor en mis manos, su sangre en mi ropa, y su vacio en mi corazon. Se que mi teoria es cierta, y la vida continua solo en la vida de los demas, se que su vida ahora forma parte de la mia, y la energia que ella tenia, en parte ha quedado en mi.

Ahi esta la kleine, que se pasea nerviosa oliendolo todo, quizas buscandola con el olfato. Nosotros buscamos con lo que podemos sentir la mejor manera, con nuestros ojos. Ellas usan su olfato que les da mas confianza. Y asi y todo, no la encuentra y va a volver a vivir solita, igual que todos nosotros. Cuando me volvi de la U con ella, caminaba triste y cansada, sin interesarse en nada mas, oliendo el viento, buscando su rastro.

Mi chanchi vivirá en mi por siempre por siempre.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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