Tengo pena y no hay nada que hacer

Vengo llegando de la casa del josito, andaba estudiando. Son las 2 con 15 de la mañana, y aprovechando que no anda nadie en las calles, fui al lugar donde murio la chanchi. Ahi estan todavia unos poquitos de sangre y el ultimo lugar que ella piso en este mundo.

Llego a la casa, abro la puerta, y ya no esta ella languetiando mis manos y moviendo su colita.

Su camita esta vacia, y no la ocupa ni siquiera la Kleine que ahora duerme con nosotros, tanto como para acompañarnos a todos, como para que la acompañemos a ella tambien, que aun no la termina de buscar.

La saque a caminar antes de cerrar la puerta y la noche esta increible. Hay luna llena y se esconde a cada rato entre las nubes. Caminamos los dos en el pasto y me siento horrible, porque antes eramos tres, y cada cierto tiempo llegaba una a languetiarme los dedos quizas solo para decirme te quiero.

Y ahora, tengo los deditos secos, y no volvera nunca mas a mover su colita, levantar sus orejas y mostrarme que un perrito tambien me podia hacer muy feliz.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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