La dominga.

Hoy dia fui citado a mi universidad con traje de doctor, para ir a la clinica del doctor, para recibir personas que traen sus mascotas al doctor, para jugar a saben que?

Al bombero.

Llegamos vestidos, al mas puro estilo “animal planet” y nos pusimos a disposicion del medico cirujano a cargo. Sin tener idea de nada, con nulos conocimientos en el tema, tanteando el camino, improvisando nada mas, tuve que hacer un transplante de corazon exitoso, una delicadisima cirugia cerebral y someter a una compleja terapia radiactiva contra cancer a dos pacientes.

Naaaaaaaaaa… tuve que pararme ahi como los babosos que no saben nada y preguntar como los babosos que menos saben.

Llego una gata enorme llamada Dominga, muy femenina ella, delicada y felina. Llevaba dos años en esa familia humana, la querian como a una hija mas, le ponian ropita de gata y cosas de esas que hace la gente tonta.

No querian gatitos, había que esterilizarla.

La doctora hizo un minucioso examen clinico, nos pregunto ciertas obviedades, comparamos su condicion corporal, su estado de salud, y asi infinitas cosas, y cuando había que hacer el analisis en si de la presunta operacion, soltó a la gata, le bajo la cola y dijo:

– La Dominga es… es en realidad… Domingo!

La dueñas se miraron entre ellas riendo al principio. Luego, aun riendose, miraron a la doctora y notaron que no se reia. Y cuando finalmente me miraron a mi, ya sin tanta sonrisa en la cara, y como mi doctora no sonreía, yo tampoco sonreí.

En ese momento se les acabo la risa.

Soltaron a la gata de los brazos como si les diera asco.

Se pusieron blancas, abrieron la boca como queriendo decir “vayase a la mierda, siempre fue gata, no me va a decir ahora que es gato”, pero solo la dejaron abierta por un tiempo que parecio horas.

Sin todavia poder creer lo que les decian, la doctora le estiro la mano, le tomo la suya y se la puso debajo del trasero de “la gata” y le dice:

– Siente esas bolitas?
– … …. mmmmmmmmbbbfffsssmm……..
– Las gatas no tienen de esas.

Que increible salir de la casa con una gata para esterilizarla, y volver a la casa con un gato castrado.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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