Confesiones de duchas…

Para mi la ducha, es una dimensión demente y desconocida. En ella, desembocan mis mas profundas meditaciones, y profundos procesos de relajacion.

Cada vez que me encuentro con poco tiempo, y me tengo que duchar, me asusto. Se que una vez en la ducha, bajo el agua caliente, y el sol entrando fragmentado y brillante por la ventana distorsionada, me olvido del tiempo y de toda preocupación.

Y me pongo a pensar en todo y en nada a la vez, en las maravillas del mundo, en la relativa posibilidad historica de una zanahoria que cante, y cuando ya comienzo a obtener conclusiones, despierto y descubro que…

Que todavía tengo las patas hediondas, porque todavía no me he duchado.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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