Ocurrio un desastre de magnitudes!

Si, me salio el tiro por la culata… convoque a una reunion de despedida con las personas mas cercanas a mi causa, momentos antes de mi abordaje al tren y pense que todo ocurriria normalmente.

Pero me equivoque.

Y asi fue, fui. Y claro, estaban los exponentes mas representativos de mi amistad. Alguien pidio unas cervezas, alguien pidio otras mas, y en un par de minutos, estabamos todos con un jarra en la ano hablando boludeces.

Yo todavia era muy hombre, y no habian emociones no identificadas que me pudieran hacer trastabillar. Llego la hora, y un poco mas borrachos pero contentos, nos fuimos caminando a la estacion de trenes.

Era un grupo bastante bonito, caminando, con ruidos y gritos y todas esas estupideces que hace la gente ebria cuando quiere dejar de ver a alguien.

Llegamos a la estacion, y todo fue risas… ahi se nos reunieron los personajes sorpresa y todo comenzo a tomar una atmosfera extrañamente emotiva.

Sono el primer pitazo del tren y todo cambio… comprendi que no era un juego, y que mi maleta no la habia echo por error, que los pasajes eran de erdad, y que toda esa gente, en realidad estaba ahí, para no volver a verme mas.

Sono el primer pitazo del tren y comprendi cuanto los queria a todos, mientras todos se turnaban para desearme lo mejor.

No pude dejar de pensar que ya no queria viajar, que los mios estaban ahí, y que no habia razon para partir. Asi se los dije a todos, y volviendolos a recordar, todavia nose que es lo que me vine a hacer aquí.

Pero el pitazo del tren era implacable y habia que abordar.

Y con la andreita que tuvo la maravillosa voluntad de viajar conmigo, vimos con los ojos llenos de lagrimas, como avanzaba lentamente el tren, y como corrian junto a el, los que aun no resignaban con el minuto de mas que el tren nos arrebataba.

Y con los ojos llenos de lagrimas, veia las formas borrosas de las personas que corrian junto a mi en la loza de la estacion. Veia las fotografias inmortales de mi memoria en la que fui verdaderamente importante, mientras golpeaba con rabia las ventanas del vagon, preguntandome porque no corria yo con ellos ahí afuera.

Y con los ojos borrosos ahora, recurro al recuerdo de la experiencia mas emotiva y sensible que guardo no en mi memoria, sino en mi corazon.

Quisiera haber corrido con ellos esa vez.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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