El desastre en si…

El avion despegaba de chile a las 10 de la noche… nos habian exigido que llegaramos por lo menos a las 7… como mucho a las 7 y media. Y como de santiago, no conosco ni un carajo, tuve que pedir auxilio y alguien pudiese ayudarme para llegar al aeropuerto.

Y a mi ayuda, acudio ni mas, ni menos que mi cuñado. Se ofrecio para pasar a buscarme despues del trabajo y llevarme en auto al aeropuerto. Era un bonito gesto, porque no tenia auto y tenia que conseguirse uno con algun amigo.

Asi que yo lo ame.

Dijo que pasaba a las 7 30, despues del trabajo. Y yo como que me preocupe…

…pero solo un poquito.

Asi que, como teniamos tanto tiempo, nos fuimos al centro.


Esta foto me gusta en forma particular

Llegamos a la casa de nuevo a eso de las 7, cerre mi bolso ( una vez mas ), me mire al espejo, me tire un peo y espere.

Y esperamos. Y esperamos, y seguimos esperando.

7 y 15… no hay problema. 7 y 30, y chuta que pasa, pero a las 8 no aguante mas.

Ya llevabamos como 30 minutos de retraso, con el viaje una hora. Era inutil seguir esperando.

No teniamos idea a donde, ni como llegar al aeropuerto, pero no habia tiempo que perder. Todos los caminos llevan a roma y no habia tiempo que perder.

Habiamos escuchado que pasaba un bus que viajaba directo al aeropuerto, pero solo paraba en una sola parte, y nosotros no teniamos ni idea de donde. Este bus llevaba personas que estuviera en la misma situacion de nosotros…

… asi de jodidos.

El bus no pasaba y era diabolicamente tarde. Y aunque pasara, no sabiamos si nos iba a llevar o no. Mi viaje fracaso, una vez mas. Me desespere, me histerice y la andreita pago varias veces el pato… me ensañe con el mundo entero.

Cuando toda esperanza estaba perdida, cuando el bus no paso jamas, y si pasaba no paraba, ridiculizaba mi vida completa y satan se cagaba encima de mi, tate que suena el telefono.

Mi cuñado.

Que donde estaba que me buscaba porque me iba a pasar a buscar.

Y yo, que buscaba otra pata mas para poder seguir saltando de alegria, aunque ya estaba encabronadamente atrazado. Alegremente le digo donde estoy, y cuelgo.

Con tremenda sonrisa en la cara, espero.

Pasa un bus del aeropuerto y me cago de risa. Pasa justo por donde estabamos esperandolo. Olvide lanzarle un escupitajo.

Vimos como el baboso se alejaba lentamente por el horizonte y alegremente esperamos a mi cuñado.

Y esperamos, y esperamos, y seguimos esperando.

Tomo el telefono:

– Cristian, donde estas?

– estoy un poco perdido…

Y yo… PUTA MADRE!

Y me empeze a sacar el pelo de nuevo, y comienza mi desesperacion, solo que mas fuerte que antes.

Pero cuando recorde que estaba con la andreita, me relaje completamente, porque recorde una conclusion que he aprendido a lo largo del tiempo que la llevo conociendo…

Premisa incondicional #1:

– Aunque todo le salga mal, tarde o temprano ocurrira algo que milagrosamente lo solucione, como si nada hubiera pasado.

Asi que no me urgi mas, aunque ya me hubiera arrancados hasta los pelos del orto. Igual me mantuve con una cuota de nerviosismo.

Al rato llega, y no se habia ni estacionado cuando ya teniamos todas las cosas arriba y le preguntabamos…

– Cuanto nos demoramos al aeropuerto?
– Una media hora…?

Ahhh, el carajo de los mil doscientos sirvientes de satan! Ibamos a llegar corriendo para saltar adentro del avion!

Se me salia el corazon por la boca… y si no me dice lo que me obligo a tragarmelo de nuevo, te juro que tengo que recogerlo del suelo, porque me dijo…

– media hora siempre y cuando sepamos como llegar.

Aaaah noooo… esto parecia una joda de videomatch! No lo tome tan mal como deberia, porque a fn de cuentas, el lo unico que queria era ayuda y yo queria ser ayudado… y si confiaba en la premisa incondicional # 1, no iban a haber problemas.

Asi que, preguntando y preguntando, nose despues de cuanto rato llegamos finalmente al aeropuerto.

Si no fuera por la gran gracia divina de la concepsion del magnesio amontillado, que manuel retirara mis papeles, pasajes y derechos por mi, yo creo que todavia estoy haciendo la cola para abordar el avion.

Llegamos corriendo a la revision en policia internacional, sacar pasaporte, guardar pasaporte, y donde un tontito con mala infancia, manoseo y violo mis cositas ( entiendase equipaje ), vil y salvajemente.

Yo le pedi que tuviera cuidado, porque el bolsito era virgen… pero no me hizo caso.

Desde ese momento y tantos momentos atras, todo paso tan rapidamente, que no tuve tiempo ni para despedirme de la andreita como se merecia:

Despedirme de mi pololina.

Nos llamaron a la puerta de embarque, sacar pasarporte, guardar pasaporte, volverlo a sacar, volverlo a guardar… parecia viejito con dialisis. Entregue mi maleta, mi bolsito, el otro, sacar pasaporte, guardar pasaporte y cuando ya estaba casi en pelotas…

– PI… PI… PI PI PI!!!!!

La alarma, por la cojonuda mierrd… obvio, la harmonica.

Pasamos al duty free, la sala de embarque, entrega de embarques, sacar pasaporte, guardar pasaporte, pasar por el famoso pasillito de embarque y encontrarme con lo bueno…

… un tunel iluminado repleto de asientos, colmadisimos de tontitos, igual de carajientos y piojosos que yo, y alguna que otra vieja babosa.

Busco mi asiento, quedamos separados. Negocio mi asiento, busco mi asiento de nuevo. Andres, busca su asiento, quedamos separados, negocia su asiento, y se sienta. Todos sentados, relativamente cerca, recibimos la buena onda del piloto, del cual no entendiamos nada, la buena onda de la azafata, de la cual tampoco entendimos nada y la famosa e infaltable ensartalada de procedimientos y maniobras de emergencia rutinarias en todo vuelo, que nos envenenarian los cojones frecuentemente mas adelante.

Que los cinturones, que el procedimiento de emergencia, que la bolsita para el guerguero, que las lucesitas de esto, que el salvavidas, que la balsa de rescate, de esto de lo otro, que la mascarita, que aarrgghh…

Finalmente y luego de todo el discurso de todas las cosas que tienes que hacer para no morirte cuando te vas a morir igual, la señal de apagarlo todo, de guardar bolsitos y cagadas y amarrarse como ostra al asiento.

Y esperar.

Y esperar, y seguir esperando y la encabronada espera del demonio de esperar un momento que no va a llegar y derrepente, los motores.

Movimiento! Eso es bueno! Siempre es bueno que un avion se mueva. Emociones locas, y aunque estoy sentado al centro del avion, en la posicion mas alejada de la ventana, intento tontamente mirar por la ventana a esa enorme masa de edificios y ventanas intentando buscar a mi polonina, le tiro un beso a ver si lo agarra, suenan fuertemente los motores, el ultimo sonido de la nostalgia, me pego como un moco al asiento, me achico, me comprimo, me aplasto y luego solo oscuridad, y luego luces.

Santiago es hermoso de noche.

Gracias chile… see you later.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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