Madison a Baraboo

El vuelo de cincinati ( o como se escriba ) a madison, duraba, segun los boletos, media hora. Ejemplo, el tontito despegaba a las 8 y 30 y bajaba a las 9. O algo asi.

Mentira!

Viajabamos al oeste… o sea, nos tragamos una zona horaria. En otras palabras, una hora mas atras.

Igual, a una hora y media de vuelo.

Pero bien, porque despues del despegue entre infernales tormentas de nieve, la masa huracanada de agua congelada, nos encontramos con…

… esto…

Ni mas ni menos que el patio trasero de dios.

El aterrizaje, fue como acariciar una perla del pacifico con un rayo de luna. Tomar nuestro equipaje, una delicia, avanzar por el pasillo del avion, una exquisitez. La despedida con el piloto y la tripulacion ( la azafata ), inolvidable, y ya empezaba a enamorarme de mi, cuando llegamos a la puerta y…

– Mierda, de veras que estamos en invierno.

Y mientras, asimilabas la fria y congelada realidad, te matabas de la risa pensando que en este lugar, el viejo pascuero estaba abrigado de verdad, y caminabas haciendo crugir la nieve, solo porque eres bacan.

Eres el rey del mundo. Congelado, pero rey al fin y al cabo.

Bajamos por la escalera del avion al aeropuerto de madison, y caminamos por la loza del aeropuerto de madison, entramos a uno de los pasillos del aeropuerto de madison, y luego… recuperar tus maletas.

Donde?

En el recuperador giratorio de maletas del aeropuerto de madison!

Obvio.

Y parados todos ahi, parados como idiotas a un lado de la gloriosa bandita de goma, como desfilan por delante de todos los carajitos, sus maletitas. Y estos, alegres y orgullosos por el reencuentro con sus maletitas, se retiran y cantando…

… se van.

Bueno, esa es la idea.

Y nosotros, nos apretabamos las manos, nerviosos ante el designio de la bandita, por lo fuerte de la emosion, digo yo.

Es un momento muy especial para un viajero.

Y va pasando el rato, y dichosos se ven la mayoria. Miro a mi lado, y somos 4 o 5, los que aun no nos hemos reencontrado con nuestra felicidad.

Y ahi, eternamente, girando asi como sin retorno, se encuentran desfilando, pasando constantemente 4 o 5 maletas que nadie reclama, y que nadie reclamo.

Y despues de aburrirme del triste espectaculo de las maletas abandonadas, voy y pregunto…

– y mi maleta?
– No vino.

Y ahi viene el desmadre… despues me dije, como no lo supe antes? Era logico!
Si las maletas podian perderse, era logico que se me perderian a mi!

Y luego de esto, me sonrei por mi precognicion. Que afortunado fui al despedirme de mi maleta en atlanta!

Cuantos viajeros pierden su maleta y ni alcanzan a despedirse de ella?

Que afortunado soy de tener mala cueva, porque puedo anticiparme a mis propios desastres!

Manuel me consolo contandome que a veces aparecen a las dos semanas despues y con sellos de roma.

Por lo menos mi maleta, SI viaja a europa.

Me preocuparon un poco esas maletas de nadie, que pasaban y pasaban y nadie se preocupara de ellas, pobrecillas.

Y luego pense… si las de nosotros no estaban aqui, y aqui estaban las de otros… en que remoto aeropuerto del mundo, habrian 5 babosos mirando pasar 5 maletas de nadie, mientras se preguntaban en que remoto aeropuerto del mundo estaban sus maletas?

Ya resignados, fuimos a llenar los formularios de recuperacion de maletas y el babas que nos atendio, nos aconsejo que llamaramos todos los dias, para ver si aparecian.

Todos los dias!

Los dias siguientes! Y eso que ya tenia toda la ropa mojada, porque a mi, el huevoncito, se me ocurrio jugar con la nive.

Pasaron horas, nose cuantas.

Y estabamos buscando alguna cuerda para extrangularlo, cuando llega otro avion. Y en este avion vienen mas chilenos. Y pasan sacandonos la lengua.

Y se van los cabroncetes a reunirse con sus maletas, mientras seguimos hablando con los dientes apretados con la gente sobre el destino de nuestras maletas.

Y derrepente llegaron los mios diciendo:

– Oye, llegaron las maletas en el otro vuelo!

Eso es bueno, me dije a mi mismo. Y emocionado y feliz, me reencontre con ella. Nos contamos las desenturas de nuestra separacion y nos dimos apoyo mutuo. Despues, habia que arreglar los asuntos de nuestra estadia…

Nuestro avion iba a santiago, pero nosotros no. Eso ya lo teniamos claro. Yo iba a jefferson, pero mi grupo iba a Baraboo y como la masa manda, habia que partir a Baraboo.

– Buses a Baraboo?
– No hay.
– Y taxis?
– Baraboo esta a una hora de viaje.
– Ehh… gracias.

Ah, los cojones! Que mas queda?

– Arrendemos un auto!

Zambombas, vamos! Habian 4 arrendadores y estuvimos monton de rato buscando la opcion mas barata. Al final, vencio el marketing, y nos decidimos por el mas pulento de los mas baratos.

– Como nos ibamos a bajar de un avion para manejar un tarro?

Asi que tristemente nos conformamos con un miserable Galant full equipo, ultimo modelo, blanco.

Este…

Baraboo, here we go!

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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