Soberbia inculta y pasajes intolerables.

Para conseguir trabajo en Freedom tuve que ir a una oficina y dar mi nombre… y eso fue todo… ya estaba trabajando ahí. Pero eso solo era una pequeña parte de todo el tramite. Ahora tengo que explicar en que consiste Freedom.

Freedom es una fabrica de algo que aun no comprendo. Solo se que tienes que estar los sábados y los domingos a las 6 de la mañana, para ver si hay trabajo. Si no hay, debes volverte a tu casa. Queda en un pueblo que se llama Milton, a media hora de adonde vivimos.

En todo caso, el hecho que haya trabajo, no quiere decir que necesariamente esté todo listo, porque al igual que tu, en la fabrica hay un montón de personas que también quieren trabajar ahí, y generalmente no hay trabajo para todos. En ese caso, se diseñó un complejo sistema que aleatoriamente elije imparcialmente quien debe quedarse y quien debe irse.

Para eso esta Luis.

Luis, al frente de toda la muchedumbre apenada y soñolienta, va apuntando con un dedo quien se queda y quien se va. Uno a uno, se van yendo a trabajar. Entonces primero entran los amigos de Luis, los primos, los familiares, a los que le debe dinero, y luego si hay algo mas de espacio, nos elige a nosotros.

Y ahí recién podemos ir a trabajar.

El trabajo es básico y sencillo, siempre y cuando te lo explique un chileno y no un mexicano, porque ellos son enredados para hablar. Pueden hacer movimientos con la boca y emitir sonidos, pero son incapaces de explicar algo que se entienda claramente. Cero pedagogía.

No voy a explicar ahora en que consiste el trabajo, porque ese día no había trabajo, así que invertí mi tiempo en recorrer la ciudad donde vivía.

El dia estaba espectacular… no estaba despejado, pero habían espacios donde el sol juguetón se mostraba de repente y se escondía en montones de nubes. Llegué a la biblioteca y supe de inmediato que habian malas noticias: Al lado del computador que yo iba a ocupar, estaba ni mas ni menos que Warren. Warren es un norteamericano hispanomaniaco que tiene una obsecion irresoluta por incrementar su español. Ese no es el problema… de echo agradezco enfáticamente que uno de estos babosos nos dedique tanta atencion, pero me dedica demasiada atencion, y justo cuando estoy sentado en un computador con cronometro en cuenta regresiva, diaria y no renovable. Así que a veces me veo en la obligacion de ser un poquito mal educado.

Warren es de esos gringos que vemos en Chile… alto, flaco, canoso, con lentes redondos y con aire de marino ingles, apasionado por sudamerica y la cultura hispana. Es de esos que ves con pantaloncitos cortos, invariablemente verdes y zapatos de montaña caros y mochilas gigantes en la espalda. Siempre con un mapa en la mano. Es de esos gringos que contrario a lo que hace el resto de la naturaleza y la humanidad, se ponen a cagar en un hoyo y luego lo tapan con tierra.

Bueno a excepción de algunos perros y gatos que después de cagar, intentan esconder sus vergüenzas.

Me gustaría conversar mas con el, pero el tarado ese me quita mi poco tiempo de internet. Después de que se agotó todo mi tiempo en el computador, todavía me quedaban ganas de escribir, así que me sente en una mesa al lado de una chimenea, la cual estaba apagada porque hacia calor y me puse a escribir en mi cuadernito. Llevaba 5 minutos de felicidad, cuando escucho por la ventana…

BRUUUUUMMMM!!!

Y se pone a llover… salvajemente… como si el cielo se hubiera enojado por tantos milenios de peos y flatulencias. Desesperadamente llovía, cuando desesperadamente se detiene. Siempre pense que esos estúpidos gringos inventan todo en sus peliculas para que creamos que son lo mejor que hay, y lo sigo pensando. Pero hay algo que era verdad y pensaba que era de las puras películas: Acá se escucha un rayo y se pone a llover en el mismo momento. O sea, si escuchas un rayo, tienes 5 segundos para refugiarte como un maldito animal bajo lo que sea

Paró de llover, y cuando empece a mirar como salían de debajo de los techos los primeros babosos, tate que se pone a granizar. Pero los granizos eran así como las mentitas. Los mas grandes que he visto. En ese momento salio el sol, el mas lindo de todos.

Dijeme a mi, que quedaba poco tiempo para que se desatara nuevamente el calvario, así que presuroso me apresure a apresurarme.

Apresurarme a salir sin mojarme… obvio.

Asi que caminé por la calle, y a la entrada del puente, miro hacia un lado y veo una tienda que me llamó enormemente la atención y hasta ahora, no se porque… yo creo que me estaba llamando. Me miré como andaba vestido, y andaba bastante bien, asi que crucé la calle y entré. Digo bien vestido, porque era una tienda bonita y para estos gringos de mierda, todos los no gringos son mexicanos, y todos los mexicanos son ilegales y malos.

Pero andaba bien vestido, así que no había peligro de confusiones.

En toda la existencia de la humanidad, nunca había visto una tienda como esa. Era mas bien un museo donde todas las cosas tienen el precio en una etiqueta. Era fantastico, de verdad. Un paseo de dos pisos a travez de sombreros franceses, bufandas de plumas cabareteras, mascaras de teatro, ventanas con vitrales, puertas de madera de castillos medievales, carteras hippies de los 60, joyas, antiguedades de la antiguedad, hasta un leon africano embalsamado y un oso.

Claro que todo eso era carísimo.

Quedé tan fascinado con esa tienda, que termine conversando con uno de sus dueños. Y resultó ser otro de esos gringos viajeros que de esos se ven poco por acá, y que justo este año viajaba para Chile. Era el tipico gringo hippie, rubio con rasta que lo vemos en lugares como el valle de la luna, tratando de hacer contacto con los seres místicos. Quedó fascinado con la impresion que tuve con su linda tienda, y me dejo hacer un recorrido fotografico con mi camarita cara cuando la compre.

Yo no podría haber tenido una tienda como esa… porque después de vender algo, había que reestructurar completamente la sección en la que estaba ubicada, porque era demasiado evidente que en ese lugar, faltaría algo. Eso fue lo que le dije al gringo hippie, y me dijo que tenia razon… era un desastre tener que vender algo.

Una tienda en la que es doloroso vender algo, es una tienda muy especial.

En un cafe, de los muchos cafes que hay en el mundo, en una ciudad, de las muchas ciudades que hay en el mundo, escribo estas lineas… para ti.

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