De nubocidades parciales y radiocontroladores mal genio.

Me habia acostado a dormir hace poco rato. Digo acostado porque es el termino mas fácil de comprenderlo. Digo acostado, cuando en realidad estaba tirado en la cama con los zapatos puestos, mirando el techo con los ojos cerrados.

Ebrio??

No, quien dijo ebrio. Tienes una mente sucia… y un mal concepto de mi.  Entonces… me habia acostado hace poco rato, y todavia estaba hediondo a cerveza… Resulta que pin8, que aun es una nena, no se sabe servir cerveza y cuando lo hace, llena el vaso de espuma y como el nene tiene mentalidad prepuberal, no encontró nada mejor que tirarmela toda a mi.

Me dio frio y me metí a la cama, pero parece que estaba muy dormido y me meti mal, porque solo me meti debajo del cubrecamas y todas las sabanas quedaron debajo. Muy tonto de mi parte. Suena el telefono y alguien dice mi nombre. Contesto sacandome las batallas de encima. Supongo que era Andrés porque dijo algo de volar, y algo de mas tarde. Algo le dije, pero no recuerdo que. No creo que haya sido algo malo, porque aunque seguí durmiendo, luego me llamo de nuevo.

Esta vez, el mensaje era mas claro: “Era en serio, hay vuelo!”

Miro por la ventana, y estaba nublado… o neblinoso… o algo raro habia en el cielo, pero no era un dia soleado. Me levanto hecho un chifle, me ducho, me pongo mi nuevo shampoo comprado recienmente ayer  y disfruté alegre la generación de espuma capilar.

Ya en el aeropuerto, todos los vuelos cancelados, solo porque el jefecito dice que habia mucha niebla. Claro, a el no le gusta la niebla, se vuelve loco y cierra su cochino aeropuerto. Le insistimos un kilo para que nos deje volar, pero no había caso, el tipo estaba convertido en un pendejo.  El aeropuerto cerrado y varios aviones dando vueltas arriba en el cielo porque el nene no queria autorizarlos a aterrizar.

La Maria Isabel habló con el hombrecito de la torre de control y le solicitó un despegue WRF 21 alfa cuatro positivo megaman ultra. Corrimos al avion por si se arrepentía. Prendimos el motor y despegamos altiro. Atravezamos las nubes y volamos un rato sobre ellas creyendonos pajaritos. Hasta que se nos acabaron… y fue ahi fue cuando nos dimos cuenta que era lo que pasaba en esta cochina ciudad: Una masa viscoza de aire putrefacto y senil, invade toda la superficie de la zona, contaminandolo todo con su feroz y nauseabunda pestilencia. Pura contaminacion demacrada y canibal.

Sin importar la pestilencia, ibamos a sacar las fotos igual, y de hecho lo hicimos. Tres horas fotografiando los campos. Cuando terminamos, la Maria Isabel agarra la radio y habla con el hombrecito de la torre de control.

– Estamos listos, vamos a aterrizar.
– No.
– Como que no?
– No quiero porque tengo cerrado mi lindo aeropuerto.
– Pero nosotros TENEMOS que aterrizar!
– Aaah no… en el mio no… busquense otro.

Asi que asi nada mas nos quedamos sin aeropuerto. La idea de pasar la noche dando vueltas por la ciudad no nos parecia tan terrible y aunque hubiesemos querido, solo nos quedaba una hora de bencina. Andrés tenia el dato de algun conocido que tenia un pariente lejano, amigo de un vecino que conoció una vez en el super, quien le contó que en alguna parte del mundo habia una persona que conocia a alguien que tenia una pista de aterrizaje de pasto en un campo… por ahi.

Asi que basandonos en la seguridad de la informacion, partimos a las coordenadas entregadas por el amigo del conocido que tenia el vecino… y viajamos harto. Harto rato dandonos vueltas.

NO SE VEIA NADA DE NADA.

Entre buscar la aguja en el pajar y la pista… me quedo con la aguja. La Maria Isabel, seguia bajando, asi que pensé que ya habia encontrado la pista. Y estabamos a la altura de los arboles cuando se me ocurre mirar para adelante para verla…

Mi primer pensamiento fue…

– Vamos a aterrizar en eso?

Tienes permiso para llamarle pista de aterrizaje, pero la verdad era un potrero como cualquier otro con sus vacas y todo. Lo unico de pista que tenia, era el calcetin ese que indica la direccion del viento. Hicimos dos pasadas, la primera para espantar a las vacas y la segunda para poner las ruedas entre sus cacas. Yo venía loco mirando las copas de los árboles cuando se me ocurre mirar para adelante, y Andrés que estaba de copiloto se estaba persignando.

Solo en ese momento se me ocurrió pensar que la cosa era mas o menos grave. Me agarre un poco de las rodillas, que no hay mas de donde agarrarse, un par de bajadas, me separé un rato de mi guata, y luego nos volvimos a juntar, y luego pup!

Estábamos en el suelo.

Llegamos a la casa de quien resulto ser Don Robert, el dueño de la pista, un alemán famoso por su buena onda. Dejamos el avión en el potrero acompañado de las vaquitas que se acercaban a pasarle la lengua, agarramos un auto, y todavía con vida, vuelvo a la casa para escribir esta historia.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nicol dice:

    JajajajajajajajajajaPobre de la Maria Isabel( la piloto), deberias preguntarle si siempre le pasan cosas de este tipo cuando pilotea o solo cuando TU te subes a los avioncitos…Un beso…Adios

  2. Marciano dice:

    Te cuento?Ya me dijo… yo soy el cacho. Nunca antes le habia pasado nada de nada y ahora que me empiezo a subir yo estan los problemas…Sabes lo que me conto?Que esa cosa que nos paso del motor… ella habia averiguado y sabes?Desde la historia de la aviacion en 1900, eso solo habia pasado 9 veces, en el mundo entero.Nosotros somos los decimos.Jajajaja me van a dejar abajo la proxima vez.Te me cuidas, un beso.

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