Cirugias bucales con el doctor muerte.

Dia martes, menos mal que no era 13… pero no me importa porque no creo en la mala suerte…

…Me llego un mensaje a mi telefono: “Marciano, dentista el miercoles a las 6.30”

Al dia siguiente, o sea el miercoles, o sea antes del jueves, o sea dos dias antes del viernes, y dos dias despues del lunes, y asi podria seguir todo el dia, partí derechito y sin irresoluciones, a la famosa y tan conocida en el mundo entero… la increible… unica, incomparable, magnifica y totalmente maravillosa…

… clinica dental!

Claro, me siento en la silla de los valientes, y la doctora me dice con una sonrisa diabolica y completamente malvada…

– “Como estamos para una extracción?”

Y yo ahi ya estaba sentado, con el babero puesto y la lucesita marciana encima. Como iba a decir que no, si ella tenia su dedo metido en mi boca?

Claro, anestesia por aqui, por alla… ponga harta no mas, total eso es gratis… dale que dale, pincha que pincha, perfora, corta, y luego, las famosas preguntas rutinarias esperando que haga efecto el anestesia.

Ya me empezaba a entretener con la conversacion cuando derrepente agarra un alicate, me abre la boca y me lo engancha en la muela que dejaria de ser mia.

Y empezó la batalla.

Que fuerza pa alla, que tirones para aca, la asistente agarrandome la cabeza, poniendome de lado, pal otro, subiendo el sillon, bajando el sillon, mas fuerza, mas tirones, hasta que…

– Definitivamente no sale, no puedo.

Partio abajo a buscar un alicates mas grante, y empieza la funcion de nuevo. Los mismos tirones, la misma fuerza, pero mas rabia que la vez anterior, hasta que finalmente lo inevitable…

– De veras que no puedo. – Dijo la desgraciada. Lo que pasa es que tengo una cosa aca en la mano, y no puedo hacer fuerza… eso es lo que pasa.

Y yo, “Si, claro”.

Partio para abajo y fue a buscar al ortodoncista, que ese si que esta acostumbrado a hacer fuerza. Llego un gordo grande, con aires de cocinero aleman de la gestapo. Y empezaron los tirones, para alla, para aca.

Empezo a pedir mas herramientas, taladros y destornilladores para meterle miedo a la muela y que salga por pura intimidacion. Pero la muela era valiente, y bastaba mas que eso para forzarla a salir.

Un buen rato, de veras fue. Siendo ya las 19 horas, con 50 minutos, la muela salio. El ortodoncista me dijo que nunca antes habia visto una muela tan dura. Que en todos sus años como dentista, nunca, habia tenido que usar tanta fuerza para sacar una pieza.

Claro, y ahora estoy yo aqui en mi casa, comiendo papillas de guagua y colados, porque tuvieron que ponerme puntos en el hueco que me dejaron.

Estoy con antibioticos, analgesicos, antiinflamatorios y relajantes musculares…

… y mas encima era la muela de al lado.

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