Tolstoi.

Anoche me fui a acostar, como de costumbre, tarde. Pero tarde es un concepto efímero frente a mi propia percepción de lo que he llegado a considerar tarde o temprano, porque estos dos conceptos se han fusionado a si mismos, haciendo imposible diferenciar uno de otro. Tanto así, que a la hora que me acuesto a dormir, es ya consideradas para muchos, como muy tarde, o para muchos otros, como muy temprano.

Y eso es solo la hora a la que me acuesto, que dormirme, es otro cuento.

Anoche, me metí en la cama a apagar la luz y empezar a pegar mi mirada en el techo oscuro de muerte, y luego revolcarme de un lado a otro, hasta cabrearme conmigo mismo y prender la luz de nuevo, y agarrar el segundo tomo de Guerra y Paz, de Tolstoi.

Hace rato que lo venia leyendo ya. Al principio lo empecé a leer casi por descarte, que me imaginé, y no tan mal imaginado, que seria como volver a leer el Quo Vadis, solo que peor.

Entonces, entre el kilo de papel que componen esos dos libros, una persona con una pluma, un cajón lleno de papel y varios litros de tinta, pudo inventar cientos de personas completamente individuales y diferentes entre si, describiendo sus sentimientos, pensamientos, sufrimientos y alegrías. Lo mismo da, si fuera el zar de Rusia, o un prisionero francés. Y así, dale que dale, contando innumerables historias individuales de cada personaje, para al final relacionarlos mágicamente a cada uno.

Una obra de arte.

Alguien dijo por ahí, que la mejor forma de saber cuando un libro era bueno, era sintiendo tristeza a medida que fueras llegando al final. Y anoche tuve esa sensación. Tuve la soledad de experimentar el vacío de terminar algo con lo que me había encariñado tanto, hasta el punto de llegar a soñar con los personajes.

Dieron las 7 de la mañana, di vuelta la ultima hoja, y me dije a mi mismo:

“Así que esta es una de las grandes obras de todos los tiempos”.

Y como era una novela basada en la guerra de invasión de Napoleón a Rusia, muchos detalles merecieron una investigación posterior, para profundizar un poco en los detalles que Tolstoi, dejó un poco al azar. Así fue, como me encontré a mi mismo revisando libros de historia y buscando en la red, todo lo que me diera luces referente a los hechos que Tolstoi contaba en su novela. Entonces comprendí lo que el mismo Tolstoi decía en su novela:

“La historia es la sucesiva y asombrosa recopilación de dos versiones separadas, increíblemente diferentes, que mágicamente llegan a un final o desenlace común”

Según tal, la batalla la ganó este, pero según otro, la batalla fue ganada por el rival. Heroes o villanos, grandes hombres o viles dictadores, lo único que se comparte, es el final. Da un poco de risa darse cuenta de estas cosas, que al final, refleja o un excesivo orgullo por parte del historiador, que le impide registrar los hechos que avergüenzan a su pueblo, o refleja la mas pura y profunda ignorancia.

 

La historia completa no es mas que un punto de vista.

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