Psicodelia pura.

La doctora me dijo ayer.

– Tenemos una cirugía.

Así que tenemos que destripar una perrita (no fue muy diplomático mi comentario). Había que detenerle la maquinaria bélica productora de cachorrinos. Entonces la cita fue citada para las 10 de la mañana en punto. Y a esa hora cuando llegué, la flamante perrita estaba lista y preparada para el destripaje.

Y yo, presto y presuroso como digo a veces cuando me encuentro en estado presto y presuroso, me preparo alistante para la misión encomendada. Total que flamantes todos, le pusimos el sedante para sedarla ( aunque no lo creas ), y luego la anestesia para anestesiarla ( quien diría que la anestesia anestesia? ).

Resultó que mandamos a la perrina al país del nunca jamás, mientras nosotros esperábamos que hiciera efecto, para que ella no tomara a mal que le agujerearamos la guata y le revolviéramos sus partes mas intimas y privadas. Tomamos el alicates, el taladro, la sierra eléctrica, el cuchillo de carnicero, la lija, el ácido caustico y la motosierra y partimos a verla.

Resulto ser, que la perrita estaba drogada como mula. Gozaba como cerdo. Estaba convertida en un hippie echo y derecho, en la pesadilla psicodélica mas chacal de la vida. Al principio nos impresionamos un poco de su voladura, así que la revisamos bien, y nos dimos cuenta que la temperatura la tenia un poco baja. Le revisamos el corazón y latía lento, como si estuviera tomando té con el sombrerero loco. Ahí fue cuando nos asustamos.

– Atropina para ella!

Total afirmando el corazón, podríamos controlar bien la temperatura. El corazón volvió a la vida. Pero ella seguía drogada como cerda. Revisamos la temperatura y mas baja que la bolsa de comercio.

El plan A, fallo. Recurrimos a ponerle rápidamente suero caliente total que nada. A estas alturas ya nadie hablaba de cirugía, sino de resucitación.

Y NADIE NI SIQUIERA HABÍA ECHO UN TAJO.

Nos afanamos en darle los mayores cuidados posibles, hasta que la viéramos contenta y feliz moviéndonos la cola. Cuando ese momento llegó, ya todos estábamos sentados conversando, y ella descansando su viaje hippie en mis piernas feliz.

La dueña dijo que su perrita ya habría tenido suficientes miedos y que mejor la quería entera, que tener una mitad embalsamada en el living de su casa.

Listo, no se hace nada. Felices todos, un perrito vuelve completo después de woodstock.

Es de veras linda la veterinaria.

La medicina, no la doctora.

La doctora, también es super linda.

 

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