I´m swiiiiimming in the rain

Terminó el gangway, y partí con mi ropa pegajosa al almuerzo. Me encontré con Kaly y la Jenifer. Querían ir al pueblo a conectarse a un pub que se llama Margarita Ville a conectarse a internet, que el del barco es re-odioso,  asi que despues de un rato de deliberaciónes inzulsas, decidí partir con ellos.

Me puse mi traje de baño y me colgué mi bolsito al hombro. En el apuro se me olvidó llevar mi camarita, lo que fue sin querer, una sabia desición.

Y digo sabia, porque en la indesición de no ir, no consideraba algo innegable: Nubes gordas negras y glotonas, avanzaban voraces por Jamaica, envolviendolo todo. Fue un espectaculo raro, como medio abismante. Las nubes cubrian todos los cerros y llegaban hasta el suelo.

Nubes negras, gordas, brillantes, cargadas, deliberantes.

– Parece que va a llover…

Sería una cosa rara, todavia no nos había llovido.

Así que nos pusimos a caminar al pueblo. Gotas caen. Sinuosos petalos de rocío cubren el suelo, ennegreciendo el concreto. Refrescantes fragmentos del cielo cubren suaves, las superficies resecas de un suelo empobrecido.

Llegamos al terminal, y así como así… pero así como asi… una gota, dos… tres… y derrepente…

CHUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!

Es que se puso a llover como si no fuese a llover nunca mas! Llovía de una forma épica, absurda, temeraria. Y cuando nos miramos las caras y empezamos a comentar como llovía de fuerte, adivina que:

– Se puso a llover mas fuerte todavia!

Es que se pasó. El agua rebotaba en el suelo, como si fuera a llover para arriba. Era una locura, pero se nos ocurrió tomar un taxi para ir al Margarita. Era una locura porque el margarita queda a una cuadra y media de donde estabamos.

Pero era mas locura caminar al lado de Noé mientras apurado recolectaba los animalitos.

Llegó el taxi, un jamaicano de mierda nos abré la ventana y nos grita que nos subamos luego.

– Cuanto!

– Dos dolares cada uno.

– Mis bolas, es una cuadra de viaje. No!

Nos mira con odio y dice que ya bueno, un dolar cada uno.

Todavia sigue siendo caro, pero nos miramos las caras y no nos ibamos a poner a contar monedas, asi que tomada la desición, nos subimos al taxi del carajo, y 22 segundos despues, estabamos en el margarita.

Por lo menos afuera.

Nos estacionamos en la vereda. Abrimos la puerta, y en lo que nos demoramos en llegar del auto al techo, quedamos mojados como gatos. Pero mojados.

Así como bien mojados.

Partimos al Margarita, mientras el cielo entero se caía a pedazos. Kaly con la Jenifer, se aperaron de una mesa y se enchufaron con sus computadores para no despegarse mas.

Yo, nosé porque, pero me saqué mi polera para que no se me mojara, ( nose porqué, si ya estaba toda mojada ), y me fuí a la piscina. En el segundo piso, hay una tubería slide, así que subes una escalerita, te agarras de los agarres, y PUM!

Pa abajo.

Y ahi vas bajando en el tunel de agua, curvas y vueltas locas en descenso, y derrepente, PAF! Al agua!

Y te ahogas un poco porque siempre caes con la boca abierta, y tratas de salir a flote, y cuando llegas arriba, te das cuenta que arriba hay tanta agua como abajo.

Por lo menos, agua que cae del cielo.

Y toda el agua burbujea con la rabia de la lluvia que rebota en el agua de la piscina, y tu cara escurre agua de lluvia, y toda la gente corre, y a ti no te importa, porque a final de cuentas en realidad ya estas completamente mojado.

Hace calor, y sigue lloviendo, y los rayos estallan a lo lejos, y se escuchan sus truenos amigos, como sonidos de rocas derrumbandose desde el cielo. Rocas gigantes que ruedan haciendo un sonido teatralmente espectacular.

Me quedo un rato ahi en la piscina mientras el mundo se inhunda en su cataclismo infernal, y luego me aburro, que todo el rato lo mismo.

Agarro mis patas, me salgo de la piscina y cruzo el bar, que tiene la fortuna de estar en la playa. Bajo la escalera y llego a la arena. Llego a la arena y de la arena al mar.

Todo en 15 pasos.

El mundo entero se viene abajo. La arena esta agujereada entera por las gotas que caen con pica, y el mar tranquilo, burbujea rabioso con el poder de las gotas pulverizadas en la superficie.

Se me acerca un jamaicano con pinta de escapado nigeriano y me empieza a ofrecer collares, pulceras y artesanias. Cuando le dije que no andaba comprando, y me pidió plata, me salvé por el puro traje de baño, que no tiene donde guardar billetes. Luego pasó a la marihuana, luego a la cocaina, y terminó con un:

– Anything you want.

Y anything you want es cosa seria para los jamaicanos. Tan seria que hace dos semanas atrás, a unos fotografos amigos el taxista les ofreció venderles una niñita.

UNA NIÑITA!

La cosa es que dejé el jamaicano inmoral aparte mojandose en la lluvia debajo de su paraguas rosado, y partí corriendo al agua.

Voy corriendo, corriendo, corriendo, me meto al agua de un salto y en el preciso segundo en el que voy entrando de cabeza en el agua pienso:

– Aquí hay algo raro.

El agua pulverizada por la lluvia está helada. Y helada de veras. Tomo aire, y bajo al fondo. Mientras arrancan los pescaditos voy bajando hasta el fondo de la arena, siento algo extrañamente particular.

El agua abajo se va poniendo tremendamente caliente!

Caliente como el agua de la ducha. Asi que te vas para abajo, y los pescaditos arrancan algunos, te persiguen otros, y vas sintiendo ese calor agradable y total, y luego, cuando ya estas sintiendote relajado y total…

PUM, se te acaba el aire.

Y es un sentimiento molesto, porque tienes que salir a buscar mas.

Entonces ahi vas como los pavos subiendo de nuevo al mundo real a buscar el preciado elemento quimico, y vas sintiendo primero curioso y luego molesto, como el agua se va enfriando, hasta que llegas arriba y está…

… helada a cagarse.

Todavia no llegas arriba, los pulmones te exigen y antes de llegar a la superficie, sientes el ruido de la lluvia monumental reventando sobre tu cabeza.

Sacas la cabeza para afuera, y te llenas de un monton de aire mojado. Te atragantas con el agua que te acabas de meter en los pulmones, y luego miras alrededor, como el mundo entero se viene abajo, como revientan los rayos allá arriba en el cielo.

Das gracias al ente vigente que rige el universo, y te llenas de nuevo los pulmones, y vuelves abajo a ese universo paralelo que algunos insisten en llamar oceano.

Ni oceano es…

… es el caribe.

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