Jenny from the space and beyond.

Entre el fervor de la llegada y las emociones explosivas acumuladas, el papa de la Jenny, decidió que era una gran idea, invitarnos a almorzar. Fue muy curioso, porque para mi, era una gran idea, que me invitasen a almorzar. Entonces, agarramos todas mis cosas, porquerias y cuestiones, y me encaramaron en un auto con las niñas.

Al medio.

Al principio fue un poco intimidante, pero se me pasó luego. Fuimos a un mall, ubicado en “preguntale a otro donde”, y la familia entera y amigos varios se sentaron en una mesa con la consigna: Orden libre. Yo me arrimé con el papa de la Jenny, que en realidad me dijo que me arrimase a el. Y nos mandamos un almuerzo digno de emperadores. Completo y contundente.

Se empezaron a armar los planes para la noche, y resultó ser que eran muchos, y nosotros siendo tan pocos, la cosa se complejizaba. Lo unico claro, era ir a la casa de la Jenny, o a la de la Paula. O sea, no estaba tan claro. La cosa es que en el momento de manifestar la intención, tuve que agregar ante los ojos asombrados, que tenía que recoger mi bicicletita que había quedado amarrada a un poste de luz.

Fue clara y explosiva la reacción en el grupo, que se manifestó en un: Ya no tienes bicicletita.

Se me debió notar el color en la cara porque el papá de la Jenny se ofreció para llevarme a buscar mi bicicleta. Pero mas que nada, fue como ofrecerse para acompañar a reconocer un cadaver. Era de acuerdo general, que iba a encontrar la mitad del candado roto, en el suelo.

De todas maneras, queria mucho a ese candado, asi que insistí en la necesidad de ir. Ir, y además, tenía que aprovechar el viaje para dejar todos mis bultos y porquerías en la casa, y no andar caminando bajo una montaña de cosas por santiago entero.

Como no había nada claro, al final nos fuimos con las niñas en metro, la Jenny con su papa, y el acuerdo general de reagruparnos mas tarde todos para la mision.

Llegué al terminal de buses, con cierta impaciencia y una aceleración activa de la cuchara, pero en el fondo de mi, sabía que todo estaba bien, asi que la alegria que senti cuando la vi todavía entera y amarrada, fue solo actuación ensayada.

Digno del mejor profesional.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Esa no la cuentas dos veces. Aqui se llevan todo y poste incluido. No la repitas si dices querer tanto a la “cata”

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