Crema para las manos?

Cuando entré al taller de bicletas, me debí sentír igual como se habría sentido Randall Peltzer cuando se metió a la tienda de Mr. Wing y compró a Gizmo. Un sucucho enano, parecía haber salido de una pelicula china de bichos que brotan con el agua, lleno de cachureos tapizando las paredes y bicicletas colgadas en el techo. Para colmo, el señor que hacía el papel del abuelito chino, estaba de espalda. Era un tipo grandote, con una espalda ancha como un refrigerador, se notaba fuerte y bien bruto. Todavía estaba atorado en ese enjambre de fierros, congelado por el asombro, cuando como un trueno, grita desde el fondo:

– Te estoy escuchando.

Ahí supe, que me estaba escuchando. Le dije que le traía una rueda que necesitaba reparación. Solo en ese momento tira sus herramientas al suelo, y se da vuelta frente a mi. Ahí recién le veo la cara. Le tuve un poco de miedo al principio cuando se acercó, pero me quitó la rueda de las manos y secuestrada, se la llevó al fondo donde la empezó a revisar a la luz.

Yo ya pensaba que debía ser algo asi como un ungüento vikingo o un descendiente canibal, cuando derepente, y en sorpresiva se relaja.

Fue cuando comprendí que no pude estar mas equivocado. Yo no se si la atmosfera me volatilizó para ocultar lo evidente, o el se esforzaba por demostrar algo diferente. Pero una vez relajado, comprendí inequivoco, que solamente por el tono de voz podría haber sido, sin lugar a dudas el amor de la vida de mi peluquero. Sin mirarlos, uno no podría haber diferenciado claramente, quien era quien.

Pero no me cuadraba. Este tipo, era rudo, grandote, musculoso y bien bruto. Además tenía las manos negras de grasa y barros acumulados en bicicletas por años. Me hablaba y hablaba de lo rudo que era y yo no acertaba a entender, como este tipo que escalaba montañas con zapatillas de levantarse, y almorzaba animales venenosos, podría ser mal interpretado. Acaso me habré convertido en un prejuicioso?

Me hablaba y hablaba de su mujer, a la que no le gustaban los microhondas (por eso de las hondas), y por el tono en que hablaba, me daba a entender que la mujer, era el.

Estuve todo ese rato viendolo trabajar, en un completo estado de perplejidad, mientras me hablaba.

A mi se me hace que el no quiere ser gay, y trata de esconderlo con su corpulencia aguerrida de mutante hermafrodita escupidor de veneno. Como esos que piensan que pueden ser detectados, y tratan de decir y hacer cosas muy machas y tener las manos llenas de grasa de bicicleta vieja.

Igual cuando termina me tinca que se encrema las manos para que no se le partan.

Eso no es de machos.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Rosario dice:

    “Eso no es de machos.”

    FUNNIEST POST EVER.

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