Personalidades adictivas.

El cumpleaños de la Paula era todo niñas. Al final, terminé siendo el ultimo hombre. Mala cosa: me gusta la competencia.

Había una niña en particular, bien blanquita y ropa negra como el pelo. De lejos vi que en su grupo, la llevaba. Se notaba que si ella no estuviera, las demás se miraban. Le daba vida a la cosa.

Entonces yo la miraba y me decidí a hablarle. Pero tenía una conversación tan armada con sus amigas que hubiera sido un jugo muy extra. Me di vuelta y me costaba enchufarme en una conversación ajena largo rato empezada, cuando una mano fría como la muerte agarra la mía.

Me doy vuelta y es esta flaquita buena onda. Se me acerca y dice:

– Oye, tu sabes bailar bien?

No me acuerdo lo que le dije, pero me acuerdo como la miré, porque me acuerdo como me miró. Debí ser un idiota. Pero no le importó. Se rio fuerte como si hubiese sido gracioso, porque lo fue. Me dijo que la cumpleañera siempre estaba ocupada de todo y no lo pasaba bien. Me preguntó si yo estaba dispuesto a hacerle un baile erótico de regalo.

Eso me parecía incluso mas raro que me pidiera que dibujara con ketchup en la pared dos alces en celo fornicándose mutuamente.

Para escaparme inicié una conversación donde nos enteramos que los dos éramos fotógrafos y fuimos artistas de teatro. Tenía una personalidad loca, pero de esas locuras materialistas de cosas. Era una locura de impulsos: Hace las cosas que quiere, solo porque quiere hacerlas. Una personalidad rara, pero envolventemente atractiva.

No importaba lo efectivo de mi argumento para librarme de ese royo, para ella nada era tan fuerte como convencerme que le baile a la Paula. Le dije que era una ridiculez, una rareza que nada que ver, pero ella, dale!

– Para que hacer una cuestión chanta, si podemos hacer algo que valga la pena?  Consíguete una guitarra!

Y partió en la búsqueda. Una vez desaparecida por la casa, el resto de las niñas me absorben como parásitos moribundos y me llevan a un sofá y me envuelven entre todas ellas.

– Ya, te salvamos… ahora si que te libraste de ella. Esa niña está loca! No te preocupes, nosotras te vamos a proteger.

Y ahí me quedé sentado entremedio del envoltorio femenino. Derrepente la veo aparecer y viene con una guitarra eléctrica. Con ternura le dije que necesitaba amplificación y enchufes y cosas.

Yo hubiera tocado la guitarra para ella.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pauladriana dice:

    jajajajaja, ésto pasa, las personalidades diferentes son poco comprendidas, y sabís que me sorprende de parte de mis amigas, que tampoco cuentan con una personalidad muy normal, pero a veces, uno se va contagiando del mundo, y eso, no es lo mejor.

    1. mrcntx dice:

      Me encantan tus amigas.

      1. Pauladriana dice:

        y a mí, lo que me sorprende es que se rían de gente diferente siendo que ellas también lo son. Sobretodo me sorprende el hecho de que siempre siempre SIEMPRE hemos valorado eso de nosotras mismas cachai?, el hecho de que somos o nos sentimos distintas.

  2. mrcntx dice:

    Es la gracia de ser diferentes.

    1. Pauladriana dice:

      oye álvaro bloguero, visita mi blog también pos, SH!

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