Infidelidad mecánica.

Venia de la casa de las niñas. Era tarde ya, quizá las 6 de la mañana. Me venia un poco arrancando, por el gusto que me da pedalear en la madrugada y también por no haberme enchufado en el ambiente que se había armado mucho antes de que yo llegara. Con mi música sonando fuerte, me pasié con gusto por las calles del centro, agustinas, luego la constitución y la moneda. Le di unos aplausos a los corredores y doblé por morandé para salir a la Alameda. No pasaba todavía por universidad de Chile, cuando mi asiento crujió. Crujió de una forma clave. No le hice mucho caso, pero crujió otra vez y ahí ya comprendí que la cosa era grave. Suficiente había vivido yo, para comprender que en cosa de cuadras se me quebraba el perno y me quedaba sin asiento. La culpa es de un perno de mala calidad comprado de emergencia durante una emergencia similar.

Hay que llegar con el asiento puesto, todavía con la posibilidad de arreglarlo. Así que me decidí y pedalie de pie todo el trecho. Todo el que pude, porque ir de pie eterno y en subida no solo es un culo, un castigo de dios y un crimen moral, sinó que también es un asco.

Pasaba el metro santa lucia cuando me di cuenta que no iba a poder seguir así como así, así que quise tentar a mi suerte y probar el karma. A las seis de la mañana en la Alameda hacía parar una micro. Lo impresionante fue que la micro paró. Yo no se si porque ya había parado, o por simple karma que cuando le pregunte por la bici, me dijo que la subiera por atrás. Para no perder tiempo, corro atrás con la bici y la meto por la puerta del medio. Por primera vez en la vida viajaba con la Catalina conmigo en una micro.

Había harta gente, y la catalina era un CACHO. Molestaba a todo el mundo, así que la movía cada vez que alguien se parara, pasara o quisiera bajarse, además todos borrachos. Fui un Cacho. Y para colmo, volaba para adelante y para atrás con cada frenada.

Llegábamos a manquehue cuando llame a la parada. Tuve la suerte de tener esa suerte, fue karma. Muchas veces perdí para que otros ganaran, y si gané ahora cuando otro perdía, cuando le toque al siguiente, sabré que estoy en deuda con alguien que lo necesite cuando me necesite.

El karma es así. Hace que todo sea mucho mas simple.

Me bajaba de la micro y pedaleaba de pie, cuando las primeras gotas de lluvia empezaban a caer.

Había llegado a mi casa.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Hattori hanzo dice:

    En mis tiempos, cuando uno se subía por atrás a la micro y no alcanzaba adelante para pagar. Le pasabas la plata a la gente y la hacia correr hasta el chofer, llegaba la plata, incluso, volvía el boleto con vuelto incluido…

    1. mrcntx dice:

      En tus tiempos no había dinero mentiroso, se llamaba trueque!

    2. Pauladriana dice:

      me acuerdo y era bacán!, ahora pasai la bip! pa’delante y la perdís no más, o no?, no lo intenté más.

  2. Pauladriana dice:

    Yo creo que el chofer ni te pescó sabís :), ta acostumbrao ya.

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