Del fin del mundo y otras burradas apocalípticas.

Sabes?

Me encantaría vivir (morir) el fin del mundo. Tanta gente que muere de aburrimiento y uno aquí que tiene el completo privilegio de la experiencia apocalíptica extrema. Desde que se escribió la Biblia (y mucho antes) que una tropa de payasos andan asustando gente con el fin de todas las cosas, y ya ves, como todos esos payasos terminaron muriéndose de cáncer, hepatitis B, sífilis o suicidios masivos. Vivir el tan esperado Apocalipsis debe ser algo así como una oportunidad genial.

Cuando he estado a punto de morirme, por lo general mis pensamientos van a quienes quedan que me puedan ir a llorar a tumbas viejas y gastadas (solo llorones pagados). Pero en el fin de los tiempos, nos vamos todos por igual, así que no hay nadie que te eche de menos. Todo lo contrario, si dios existiese y ordenara el cataclismo global, también existiría el cielo, y si existe el cielo, toda esa gente buena onda que conocí, andaría dando jugo por allá y todas esas mierdas de persona con sabor a agua, malos de adentro, podridos, corruptos, perdidos, se irían a terminar de desmembrarse en el pozo de los mil fuegos.

Mientras mas lo pienso, mas ganas me dan de que dios exista y nos envíe a todos a volar al carajo. Pero chiquillos, les tengo malas noticias:

Dios no existe.

Y somos nosotros mismos quienes estamos partiendo este planeta en dos. Si, así es. Lamentablemente aquí dios no tiene nada que ver. Así que si tanto le molesta el rumbo que están tomando todas las cosas, deje usted por un momento de mirar al cielo, y comience usted también por mirar al suelo, donde pone sus pies, y asuma un rol activo en todo este circo.

Porque mi muy querido amigo, las consecuencias son globales, pero los cambios parten por cada uno. Ninguna verdad será mas grande.

Si no le gusta, usted va y lo cambia. No es la idea que generes cambios globales inmediatos. Dejémosle eso a sor Teresa de Calcuta, Obama o Michael Jackson. Basta con que cambies tu, y vayas en contra de lo que estas en contra.

Con un poco de suerte tus hijos te seguirán, y ya habrás hecho algo grande. En economía de escalas, las consecuencias globales de un cambio de mentalidad así son inmensas.

De todas formas, si te mantienes mirando el cielo, a mi no me importa, que si nos vamos todos al carajo en un Apocalipsis nuclear, a mi me parece de lo mas entretenido.

Claro que si sobrevivimos a las explosiones, habrán algunos fanáticos de “a prueba de todo” que intentaran poner a prueba todo lo que aprendieron en el discovery Chanel, y que finalmente solo contribuirán un poco mas al caos radiactivo y a la matanza primitiva a la que estaremos sujetos después de que hayamos involucionado, cuando hayan desaparecido todas las comodidades que conocemos. Si, así es. Estos fanáticos podrán retrasar su muerte por algún tiempo, pero habrán invertido muy bien en contribuir al caos y a la violencia.

Déjese morir y otórguele a nuestro planeta un respiro. Nuestra civilización debe desaparecer, como pasó antes y volverá a suceder. Los atlantes tampoco supieron entender el equilibrio, y quizá las especies que evolucionen con inteligencia en el futuro tampoco lo consigan, pero una cosa es segura:

Nos vamos a morir igual.

Así que te invito a sumarte a mi grupo de alegres resignados, donde nos pelearemos con abrazos la primera fila para ver con lujo de detalles el mejor juego pirotécnico nuclear. En todo caso, así como voy, seguro muero de cáncer, hepatitis B o sífilis colectiva.

De todas formas, como dicen los mayas, vivamos este año como si fuera el ultimo.

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