Historias de taxi.

Venía perdida mi mente en el trafico que vanamente intentaba atravesar el taxi. Había entregado recién las llaves de la casa donde vivía.

Ah, no te conté?!

Si, me cambié. Ahora vivo en un departamentito pequeño pero amigable que me quiere mucho. Llevamos poco tiempo juntos, pero ya nos queremos como si nos conociéramos de toda la vida. Como muestra de cariño, el se mantiene calentito cuando afuera hace frio, y se hace mas fresco, cuando afuera hace mucho calor. Es un buen departamentito.

Yo por mi parte, lo limpio cuando esta sucio, seco las manchas de agua en el suelo, y pongo llave cada vez que salgo, para que nadie venga a quitarle sus cosas. Y además, ahora con la Audrey, le movimos todos los muebles para darle un nuevo look. Si pudiera verse en un espejo, estaría muy contento que ahora se ve de lo mas encachado.

Evidentemente, nadie es perfecto, y entre tanta maravilla, obviamente tiene defectos… como todo el mundo. Claro que no parece importarme mucho que la llave del agua helada no funciona, que es un buen cambio, comparado con la llave del agua caliente que no funcionaba en el otro lado. No me hago tantos problemas, ya llamé al doctor y viene a sanarlo dentro de poco. Tampoco es tan joven, no le pido tanto. Ya se le ven algunas arrugas que se formaron en el techo y las paredes, cicatrices quizás de algún terremoto pasado.

No es fácil vivir en el piso 14.

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Y venía en el taxi con las ultimas cositas que quedaban en la casa de mi primo: Una gran bolsa, con mi gran mochila y mi guitarra, cuando el taxista recibe una llamada de teléfono.

No es una de mis grandes aficiones comenzar a escuchar las conversaciones ajenas, pero en la aventurosa e inacabable adrenalina del taco, muchas opciones alternativas no quedaban. Así que las neuronas disponibles, aburridas, empezaron a agarrar palabras sueltas de la conversación.

Aparentemente alguien necesitaba carne, y el taxista dijo que llamaría para conseguirla. No me interesaban los problemas domésticos de quien planeara su asado un viernes en la noche, así que recluté nuevamente mis neuronas para ponerle atención a la importancia explícita de las colillas de cigarros aplastados en las calles. No pude sostener mi laboriosa función por mucho rato, porque luego de que el taxista llamara al proveedor de la carne, cosa que no me quitaba el sueño en una particular manera, llamó luego al joven que la necesitaba.

– No le queda filete, ya la vendió. Pero le queda lomo vetado.

Todavía intentaba recuperar mis neuronas de aquella interesantísima conversación, cuando el taxista dice a continuación:

– No, el lomo vetado lo tiene mas barato.

Y en ese momento, ya me pareció raro: El lomo vetado no podía ser mas barato que el filete. Y pensé, este taxista conoce a un muy buen vendedor de carne. Entonces agarré todas mis neuronas y las metí ahí para que trabajaran mientras dos o tres, seguían contando colillas de cigarros. El taxista llama otra vez al vendedor de carne y le pregunta donde pueden juntarse.

Este vendedor me parecía excéntricamente increíble. Así que después de varias llamadas para allá y para acá, era evidente que estos tipos no estaban hablando de carne para nada. Y si no era carne lo que negociaban, que alternativa quedaba?

Entonces mi mente volaba loca imaginando una transacción de drogas gigantesca en el metro tobalaba, como estaba acordado. Me imaginaba sacos de cocaína escondidos debajo de los asientos y pistolas, metralletas y bombas de agua en el cenicero.

En un segundo ya tenía mi plan.

Me bajaría en el metro tobalaba, vigilaría el taxi, llamaría a los pacos y me escondería detrás de un árbol cuando empezaran las balas. Era todo perfecto! Para que cine, para que televisión? Tendría mi propio Bruce Willis corriendo en la calle con su pelada brillante, entre las balas que volaban para atrapar a los malhechores!

Pero algo pasó con la transacción, porque al final, no coordinaron un lugar para hacer la entrega. El taxista llamó al tipo que compraba la carne, y le contó que no había carne para hoy, si no para mañana.

No importaba, la entrega se haría mañana.

No había asado entonces para el viernes en la noche.

Ni tampoco balas que volaran sobre las cabezas peladas.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Frl dice:

    Que bueno que estas escribiendo de nuevo. Un abrazo FRL

  2. rosario dice:

    Para aclarar, cuando nosotros en “el negocio” hablamos del comercio de la carne , generalmente referimos a las prostitutas, no drogas.

  3. MIra de las cosas que me entero gracias a twitter. Que rico ver que escribes wuaton.
    Tenemos que vernos.Tenemos una junta pendiente. Cuidate mucho, un abrazo

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