No es lluvia, es sólo agua que cae del cielo

Llovía fuerte, como solo se ve durante los mejores amigos de Julio: Con ganas, con rabia, intentos y espasmos desesperados. Como intentando pagar una deuda que no podía seguir esperando. Quedamos de juntarnos bajo el único techo disponible en la calle de al frente. Ahí la esperaba, mientras veía pasar corriendo a la gente. Entramos al concierto y nos desconectamos de todos, para conectarnos con la música, en nuestro propio mundo privado. Nos sacamos la ropa mojada, que se quedó a un lado, esperando. Nos sumergimos en los sonidos de paz y potencia, de amor y violencia, de alegría, de pena y de esperanza. Cargados con esa energía salimos a la calle juntos brillando. Ella metió su mano en el bolsillo de mi chaqueta donde la mía la estaba esperando, y enredados en los brazos, nos fuimos caminando, esquivando las pozas que formaban las imperfecciones del asfalto. Cuidando no pisar los caracoles que se aventuraban a salirse del pasto. Entramos a un bar, colgamos la ropa al lado de la estufa, que se quedó a un lado, esperando. Así se nos olvidó que estábamos tan mojados. La jarra de borgoña poco a poco, y sin darnos cuenta, se fue vaciando en nuestros pequeños vasos. Vasos que íbamos llenando apurados, como si fuera falta de cortesía irlos dejando abandonados. Se abrió la puerta de salida y nosotros nos lanzamos afuera, al mundo que todavía nos ofrecía tantas opciones. Caminamos tranquilos, sin rumbo ni lugar, sin darnos real cuenta de la lluvia que comenzaba a atacarnos, con toda la fuerza que le permitía sacarse de dentro, como si se sintiera contenta de que no nos importara mojarnos. Entramos a otro bar, y dos jarras de cerveza, nueces, maní, aceitunas de azapa y almendras, vinieron a sentarse con nosotros a nuestra mesa. Sólo pudimos irnos, cuando nos obligaron a pagar la cuenta. Caminábamos otra vez, al horizonte, hacia el mismo lugar desde donde venia el viento, donde se había escondido el sol, como si no supiéramos que aparecería otra vez la mañana siguiente: era cosa de tiempo. Una llave que guardaba en un bolsillo, hizo un giro en una cerradura, se abrió la puerta que le pertenecía, y nosotros adentro, cerrando la puerta sin llave, dejábamos afuera a todos los abandonados. Era tarde, pero tambien era temprano. El negro se convertía en gris, la ciudad estaba despertando. Nos sacamos la ropa mojada, que se quedó a un lado colgada…

…esperando.

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Coyi dice:

    volvería a vivir esa noche una y mil veces, sólo por Manueeeel <3

  2. Coyi dice:

    ah y por las aceitunas

  3. Anónimo dice:

    Obsesiva como tuuuuuuuuuuu
    Loca como tuuuuuuuuuuuu
    Fanatica como tuuuuuuuuuu

  4. Coyi dice:

    estoy comenzando a sentir un leve rechazo por la canción ¬¬

  5. mrcntx dice:

    No la escuches por dos días y luego se te pasa. Escucharla 60 veces en uno solo, es demasiado.

  6. Coyi dice:

    ya la estoy escuchando en este instante :D

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