Una samba suena, pero no tan lejos.

Una samba de carnaval suena allá adentro. No escucho realmente la canción, pero se escuchan sus tambores que alegres golpean los músicos negros como si fueran caballos galopando en el cielo. Desde acá afuera sus compases se confunden con los ladridos de un perro contento, el canto de una Tenca y los zumbidos de las abejas que van aterrizando en las flores a mi lado. En alguna parte alguien pica leña y se escuchan los ecos del hacha que va dejando hechos astillas los palos viejos que una vez fueron semillas enterradas en el suelo. Es temprano, pero el sol ya está alto, y sabiendo esto, no lo entiende un gallo que canta tan fuerte y tan atrasado. Me acompañan una taza de café, que la mañana poco a poco me ha ido enfriando, y las cuatro perritas que se turnan para venir a langüetearme la mano. Ya no hace frío, pero no lo se muy bien, por mi café y porque estoy súper abrigado. No me pude aguantar venirme para acá sin prepararme como en la mañana, cuando se me congelaron las manos. Al menos pienso en ti, y en tu glorioso volcán argentino y se que por lo menos tengo esta samba, estas perritas, tengo esta Tenca, estas abejas, este poquito de frío y tengo este gallo. Pero no te tengo a ti, ni a mi café que ya se ha enfriado.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s