Humedad de calles, sombras en el corazón

Camino por la calle bajo la lluvia tratando de esquivar los caracoles, que en respuesta a un amor no correspondido se lanzan veloces (a su manera) al concreto de las calles: intentan encontrar una lenta y dramática muerte bajo los zapatos de un viajero, pero me cuido en la penumbra que provocan la sombra de los arboles, que no sean mis propios pasos los responsables de tamaño crimen. Mientras camino hacia mi casa, pienso en ti, y en como te has dormido sin poder aguantarte, quizá con todas las luces prendidas, vestida y tirada arriba de la cama, probablemente todavía con los zapatos puestos. Pienso en ti, y en el por que eres tan distinta al resto de las niñitas que usan tacos, cartera debajo del brazo y tienen un solo episodio de histeria irracional al mes. Pienso en ti, y en por que eres tan distinta de todas las demás chiquillas que sólo hacen las cosas que les gustan, si alguien tiene el suficiente poder para convencerlas, o para vivir una vida llena y entretenida. Al final, me he dado vueltas en la nada, porque he vuelto a acordarme la verdadera razón que es la respuesta a todas mis preguntas… Tu no eres una niñita, como todas las demás chiquillas, porque no eres una niñita, ni una chiquilla, como tampoco eres una mujer, si no, simplemente algo muy especial.

Como dice Jorge, gracias. Por entrar al mar conmigo por la parte más honda.
He llegado a la casa, y ningún caracol ha muerto en mis pasos.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s