Acompáñame a la puerta.

Lo llamé por teléfono porque tenía un buen curriculum, así que le dije que viniera al restaurant a hablar conmigo.

Y llegó Hagrid.

hagrid0017ak

Hagrid!

Lo hice pasar, y no sabía que decirle. Al final, venció la honestidad y le pregunté lo mas obvio.

– Estás dispuesto a afeitarte eso y cortarte el pelo?

– Ni cagando.

Lo tomé de un hombro y le dije: “Acompaaañame a la puerta…”

No, mentira.

Pero le pregunté si cachaba que era un restaurant.

Levantó los hombros y caminamos sólitos los dos para afuera. Le puse una patá en la raja antes de cerrar la puerta.

No, mentira.

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