La emperatriz.

Varios litros después caminábamos por la avenida cuando se detuvo y me preguntó:

– Si hubieras sabido antes que ese gatito estaba enfermo, ¿Lo habrías recogido igual sabiendo que de todas maneras iba a abandonarte como si nada?

Aunque estuvo conmigo nunca fue mío, y aunque estuve con el, nunca fui suyo.

– Obvio. Lo habría recogido igual. 

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