El guardia del parque.

Apareció de repente por una puerta, la tercera vez que había llamado. Era la mujer más linda que he visto en el campo. Tendría unos 70, y se apretaba las manos cuando te hablaba. Los ojos hundidos como si vieran mejor de adentro. Me pidió perdón porque estaba ronquita y una risa tan chistosa le apareció rápidamente, como si se disculpara haber estado haciendo algo malo. Abrió los ojos como pétalos cuando me preguntó ¿y anda a patita, y porque? – porque me gusta le contesté. Y su risa fue tan natural, como si en realidad, era obvio. Apareció el caballero, y no quería molestarme mientras hablaba con su señora. Ahí estuvo parado de lejos mirando, hasta que yo terminara. Me di vuelta y me miró como si pidiese permiso para acercarse a saludarme. Lo miré y me acerqué para darle la mano. Tenía las manos recién lavadas. Seguro que era para saludar a la visita con las manos limpias. Me dio un gusto tan lindo conocerlos, saber que se puede vivir así, que hay gente que lo hace, y como dijo Thoreau, vivir en un bosque para aprender de las únicas cosas que son en realidad importantes. Pedí sacarles una foto, pero mi viejita huyo a esconderse a la cocina. Antes de despedirse el caballero me dijo: Ustéd no se preocupe, nada le va a pasar, si usted nada malo anda haciendo, vaya tranquilo.

_MG_0031

Me había dado permiso para que recorriera todos los arboles que forman su casa.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s