Ayer por mi, hoy por tí.

Poroto corrió hacia mi, cuando supo que yo había terminado con la Coyi. Como hice yo, después de que me llamara para contarme que también había terminado con la Ale. Hacía un calor de lujo, pero no me importó, total mañana iba a estar nublado. Partí en mi bicicleta exprimiendo adrenalina como si fueran limones. Cuando llegué, no podía atenderme porque estaba ocupado, pero al final igual dejó todo botado. Es una necesidad vital dejar todo botado, aunque sean 20 minutos. Tratamos de salir a caminar para conversarlo todo, pero no hubo caso, siempre estuvimos hablando con un montón de gente.

Don Juventino por ejemplo. Mi amigo más nuevo, y su señora, la Olguita. Poroto nos presentó y nos dijo, ustedes dos son mis amigos.  Así que eso nos convierte en amigos a nosotros también – le dije. Y estaba claro. Don Juventino vende huevos y tiene nueve perros. Tiene canas paradas como si se peinara con el puro viento, y recién supimos que fuimos vecinos por 15 años. Su señora, la Olguita, es docente de la U, y brilla por dentro. A ella le voy a poner el nombre de una ruta que será súper importante para temuco. La herradura de la Olguita. Gracias a ella se va a construir un camino bacán.

Poroto les contó que estaba terminado, y andaba aquí, con su amigo, matando la pena.

¿Como van a andar con pena ustedes, con los años que tienen? decía la Olguita. La vida no es pa eso. La vida esta para disfrutar y pasarlo bien. ¿Cómo van a andar con pena ustedes chiquillos? Ahí andan las chiquillas que andan buscando. Si con esta otra no fue, mejor. Así ahora encuentran a las mejores. Ahora hay que trabajar para pasar la pena. Puro trabajo. Toda esa pena se gasta cuando uno trabaja.

Me preguntó por mi vida y le conté que hoy me habían entregado mi título. Y no piensa ejercer? – me preguntaba. Le contesté que en eso estaba. – Pero tantos años que te demoraste, por que justo ahora? Parece que ya me tenía sacado todo el rollo. Era vivaracha la Olguita. Las cachaba todas. Me tenía descubierto. Así que le conté.

– Yo hice cuando joven las cosas que muchas personas quisieron hacer cuando sean viejos y de viejos no hicieron nada. Y para que postergar, si al final, cada uno vive a su propia manera?

Fue cuando la Olguita me dio una idea, que es el mejor negocio. Es perfecto para mi. De hecho, es el trabajo que va a financiar mi proyecto de vida. Todo pasa por algo, y nada ocurre sin ninguna razón. Nos despedimos de todos, y al despedirme de Poroto, dijimos en esos 6 segundos, el mensaje que tratábamos de decir durante toda la hora que estuvimos juntos.

Volví a la casa, y dije. El día esta perfecto para sacarse toda la ropa, acostarse en la cama, tomarse una cerveza y escuchar música.

Y desde aquí, tan en pelota, empecé a escribir esta historia…

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