Confesión.

Pancho, no pude aguantarme más y tengo que contarte todo. Me siento terrible pero me robaron tu bicicleta. No fue por descuido aunque debí comprarle un candado más grande. Soy responsable de ello. Apareció el candado cortado en dos, marcando el vacío donde estaba tu bicicleta amarrada en la escalera en la puerta de mi departamento. Ya lidiaba con eso, no había tanto problema. Me imaginaba que al final no era tan importante porque igual tendrías otra igual, o algo que realmente quisieras a cambio, como un instrumento musical una colección de discos de música o algo que de veras quisieras a cambio. Me imaginaba que igual rico desprenderse de algo un poco obsoleto en tu vida, y recibir algo que fuera súper adecuado a cambio, así que al final que bueno que nos robaron tu bicicleta. El problema es que no te he contado y todavía me siento tremendamente culpable. Quizás tu le pusiste hasta nombre a tu bicicleta como yo le puse a mi Catalina, y yo muero lentamente desde que la perdí. Pienso en mi Catalina, y todas esas historias que vivimos juntos. Esos viajes infinitos eternos, mientras le conversaba con acento coño para entretenernos en los 400 kms que todavía nos quedaban de viaje. O cuando recorrimos Santiago completo en una sola noche, sólo para cubrir una distancia que separaba 5 carretes y el compromiso para estar en todos. A las 10 de la mañana llegaba a mi casa, después de haber pedaleado desde Maipu a providencia, la reina y las condes, llegando a la casa con una bolsita llena de trips. Que bella fue mi época con esa bici. Su vida entera fue mia y mi vida entera fue de ella. Juntos nos salvamos de varias, y juntos también las vimos súper feas. Por eso pienso en mi Catalina y no puedo evitar pensar como lo tomarías cuando yo te contara que perdí tu bicicleta. Hago como que te cuento, pero todavía no te digo nada, porque siento en el alma todavía haber perdido mi bicicleta, y se repite en el ciclo de pena el haber perdido la tuya. Más que nunca tengo ganas de darle suave, a ese pedal tan silencioso, y volver a fluir en las calles, como si fuera seguro. Te contaré cuando pueda contarte. Por el momento quédate tranquilo, que ya asumo mi parte. Te agradezco tu confianza y lamento mucho fallarte. Ayúdame a buscar la forma de compensarte. Te quiero mucho, gracias por todo.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s