Confieso que he bailado como un tarado.

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Debo admitir que me enamoré de vivir. Terminé mi ciclo, entregué el mando y nos tomamos unas cervezas en el local. Total, yo todavía tengo las llaves. Llego a mi casa, el Miguel me regala M&m con chicle adentro, me voy a mi pieza, pongo música, miro para afuera y se pone a llover. Me dio una alegría tan bella que no me pude aguantar. Supe que mi vida es perfecta. Con altos y bajos, pero lo veo todo tan bien, que su discontinuidad anímica la tengo bien clara. Todos los procesos son necesarios. Me alegré de vivir. Agradecí mi suerte.

Hoy llueve y se acaba un año. Pero no es un fin, sino que todo empieza. Todos los días todo empieza. Que se acabe es una oportunidad para mejorarlo todo. En esta sociedad, existe la ridícula percepción que se acaba un año. Mentira… Hoy empieza un año. Es mejor mirar para adelante, que mirar para atrás, pero la calma solo puede llegar cuando te enfocas solo en el presente. Como en las ranitas del amazonas, las proyecciones futuras mas hermosas pueden ser tremendamente venenosas.

Hoy empieza un año y todos buscan como celebrarlo. Yo no hice ni un plan, porque soy super dejado, pero tengo tantas invitaciones que me da gusto no tener ningún plan. Así puedo hacer lo que quiera cuando vayan las cosas apareciendo. Bastaba decir que no hay plan, para que te sumen al de ellos, que linda mi gente. Así en todos lados, y en mi motito puedo partir donde quiera.

En villarrica me esperan con un regalito. En caburga me esperan también para mejorar la talla de la vez pasada, porque luego de dos años, todavía nadie puede superarme en cierta ciscunstancia delicada. Quizás me suba en esa micro arrendada y me vaya para Lican con toda la familia de la Camila, que linda. Pagué hasta la cuota de la bencina y alimentación.

Quizá me vaya para mi casa a darle un abrazo a mis viejitos lindos. Quizá me quede allá sentado en el techo para que la lluvia me moje. Quizá que cosas y que grandes. Lo que quiera.

Apareció este tema super power que lo encuentro tremendo. Fue el despertador que teníamos con James, la guagua sudafricana, cuando vivíamos en el barco. Después lo cambié por Manuel García, a ese con Nano Stern y a Nano con Jack Johnson.

Fue tanta mi alegría que me puse a bailar como un imbecil (pero uno con caleta de ritmo) mientras cantaba la canción. No se porque lo escribo, me da un poco se vergüenza pero lo escribo igual.

Y saltando por el pasillo, voy buscando a la gente para que vengan a bailar conmigo, pero la Lore peleaba con Miguel, así que huí de su onda, agradecí estar soltero y me vine a encerrar a mi pieza a terminar de bailar la canción. Me senté en la cama, me eché para atrás, agarre la guitarra y le puse con ganas. A lo Pancho, pero sin clase. Me quedé en silencio, agradecí la lluvia, y escribí la historia.

Estoy en un nivel muy bueno. Debe ser puro amor propio, de ese amor tan rico. Lo único que quiero es compartirlo.

Me enamoré de vivir.

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