Impaciencia de una guitarra.

Me bajé de su auto unas dos cuadras antes de llegar a la casa. Venía con ese tono entretenido que pega tan bien en noches de nueva luna. Caminaba para mi casa, pero sabía que mi destino era distinto. Escuché buena música en vivo adentro de un bar, y me metí a absorber esa onda. Pedí una cerveza mas cara que la que había desechado por cara y me fui a sentar al fondo a ver los músicos tocar. Me había olvidado completamente de la armonía con la que está tan familiarizada una buena banda de música cuando toca en vivo. Un sordo disfrutaría verlos tocar. Un ciego sentiría todas esas emociones dentro de la música. Como un grupo de gallos amigos, se turnaban para lucirse a las 4 personas que estábamos de público. Se acabó la canción, bajaron los instrumentos, ellos mismos del escenario, y cada uno caminó por su lado. Como si no importara que juntos habían compartido tanto. Se separaron sonriendo, sin decir nada, como si fuera normal. Ya se verían luego en otro escenario. Se acababa mi cerveza, y yo, todavía en esa onda entretenida, me di cuenta que la canción que me llamaba venía de mi guitarra. A 50 metros del bar estaba mi casa, caminé y cuando llegué, la vi acostada con tanta dulzura sobre mi cama. Supe sin dudar que estaba afinada. Fui haciendo mis cosas, abriendo las cortinas y las ventanas, cuando descubrí que me molestaba el silencio, y conecté el ipod para que sonara algo de música. No podía ser mas justa la vida, porque a todo volumen sonaba Quiet Little Voices. El mundo se fue al carajo y me puse a bailar. Ni tanta diferencia, que en la disco también bailo solo. Como sea, en una disco igual bailamos todos con todos, al mismo ritmo del mismo sonido. Al final mi guitarreo se convirtió en carrete. Tenía de todo lo necesario, incluso hasta harta gente ausente. Salí a la terraza y mi música sonaba tan fuerte, que pensé en los vecinos que estaba molestando. Estaba tan bien que no me importó, pero no soy un hueon penca, así que se creó ese conflicto conmigo que al final es tan bueno. Me reconcilié conmigo bajando la música para seguir carreteando, aunque rato después me daba cuenta que me había olvidado de mi guitarra… A veces nos pasa, no es de malos.

Quiet Little Voices

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Y para que invitas, pesadote, podríamos haber tocado guitarra juntos, llama para otra ocasión,,,, besines te quiero millonadas,,, :-D

    1. mrcntx dice:

      Menos mal que no llamé.

      1. Anónimo dice:

        porquéeeee… Sólo tocar guitarra te pasaste… :-)

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