Buena gente… especialmente las damas

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 Anoche tratamos de armar un grupo con las personas de los dos restaurant, porque era la ultima vez que estaríamos todos juntos. Quedamos de ir al Pecados, que es una onda que no me gusta mucho pero igual la tolero. Tenía un dolor de cabeza brígido, pero así que como era de buena onda, buena onda no mas y vamos, además es otro bar que queda a una cuadra de mi casa. No quiero comentar que vivo en una zona de bares o me identifican como un borracho.

Empezaron a aparecer jarras y jarras y mas jarras y el mismo tipo que las iba trayendo, se las iba llevando cuando no les quedaba nada. Un rato después caché que se me quedaron las llaves en la pega, y cresta, que madre. A la mierda, que tengo que volver a buscar las llaves. Fue igual excusa, porque para ser sincero no tenía ganas de carretear con esa diarrea caliente adentro de mi cabeza. Me fui tranquilo caminando al trabajo con las llaves del Pato que antes fueron mías y me seguía la música que iba brotando hacia mis oídos. De vuelta pasé a mi casa y busqué entre mis cositas un remedio natural que me quitara el dolor de cabeza. Saqué otro poquito para compartir con los chiquillos y partí al bar.

Iba de nuevo caminando por la calle bajo la lluvia buena onda, cuando caché que todavía me dolía la cabeza. Ahí  supe que no sirve como cura, para el dolor de cabeza, pero si sirve para que no te importe. Llegué al bar y me fui donde el Pato. Oye, le dije. Tengo que hablar contigo, esto ya no podía esperar mas tiempo.

– Si, tranquilo. Cualquier cosa la arreglamos.

Y partimos para abajo. Me molesta, le dije, que yo teniendo tu no hayas fumado nada. Apareció el encendedor y luego de no se donde, brotaron todos como lobos. Aparecieron haciendo rapel desde el segundo piso, y uno salió de debajo de la tapa de una alcantarilla. Paranormal.Cuando todos gritaban y nadie decía nada, supe que era el mejor momento para irme. Le dejé plata a la Camila para pagar mi parte, y me levanté. Traté de despedirme, pero ellos eran peores que niños con los pañales cagados, así que hice lo que pude y me largué al carajo.

Hoy le pregunté a la Camila cuanto había salido al final la cuenta a ver si había que arreglar algo. Me dijo que fue super gracioso que se habían peleado para pagar mi parte. La Cami tuvo que imponerse para hacerles entender que yo le había dejado la plata. Me vio la cara y me dijo: Te emocionaste!!

Obvio, que si… todos los días se conoce gente buena.

Pero no siempre trabajan juntos en la misma parte.

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