Mierda, me están penando.

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Son las 3.30 de la mañana y estoy en el segundo piso de la casa de mis viejitos, escribiendo y editando las fotos en el computador. La luz de la escalera estaba encendida y al final del piso, hacia la ventana, me encuentro yo, sentado en un escritorio bajo otra luz de sala de interrogación.

Terminaba ya de publicar un artículo, cuando la luz de la escalera hace un ruido y se apagó. Cresta, pensé, no la apagué yo. Mi vieja está en su pieza a 20 metros de aquí y no hay nadie mas en la casa. Si se quemó la ampolleta, todo bien. Total, ninguna ampolleta vive para siempre. Afuera los 5 perros desesperados se ponen a ladrar, y corren alrededor de la casa. Tengo que tomar una decisión y partir a ver, que onda con la luz. Si la voy a prender y no prende, todo bien. Pero si la voy a prender y prende ¿Quién la apagó?

Me pongo de pie, camino a la escalera, toco el interruptor y lo aprieto. Carajo, se encendió la luz. Los perros siguen ladrando y se van a ladrar a la terraza mientras corren alrededor de la casa. Voy bajando a la oscuridad del primer piso, y veo a los perros a través de la ventana corriendo a lo largo del patio. Entro a la cocina y mientras me preparo algo de comer, inmediatamente pienso en el Tarot, en el nivel de conexión que estoy alcanzando, y las personas de extrema energía que he conocido, y de casualidad me he conectado con algo feo. Me preocupaba pensar que de un espíritu es una de las pocas cosas de las que no puedo defenderme. Pero al mismo tiempo pensé, que aparte de apagarme la luz ¿Que mas podría hacerme?. Recordé también a David, cuando hacía juegos de fuerza con los demonios que se colaban en nuestras sesiones de espiritismo con la tabla ouija, mientras contrabandeábamos la casa abandonada de un Poroto que yo todavía no conocía. David establecía el límite y se defendía de estos seres violentos, agresivos y siempre tristes que pretendían asustar a unos niños en un juego en la oscuridad de las velas de la casa de mi mejor amigo desconocido.

Decidí no tener miedo, total en este caso ¿Que utilidad tiene el miedo? Volví al segundo piso. Los perros siguen ladrando hacia dentro. Me siento en el computador y escribo la historia…

… La ampolleta de la escalera continúa encendida.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Dicen que las 3:30 es la hora del diablo, ósea te peno el demonio jijijij, besos te quiero,,,

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