Ego.

Sonará gay, pero estábamos conversando con el Pato adentro del baño… Que lugar mas mierda para la conversación. Pensaba en la última vez que estuve encerrado con alguien en un baño. Trataba de recordar cual fue, y una a una, fueron apareciendo todas las veces en las que estuve encerrado con alguien en un baño. Que momentos todos aquellos. Siempre un lujo encerrarse con un amigo o una amiga en un baño a tomarse, fumarse o tocarse algo.

Apareció así la Chiqui en mi mente.

Había estado escondida por tanto tiempo en mi corazón. La recuerdo con su pelo rojo y sus pecas abundantes en su cara de risa constante. Que fenómeno la Chiqui, que lujo de Ser. Brillaba con sus ojos azules siempre risueños. Apareció en el peor momento de mi vida, cuando todavía pensaba que la popularidad era algo importante.

Cuando nos conocimos, flotaba yo en un submundo de gente socialmente rechazada, siempre mirando de lejos a los que creían que la llevaban. No niego que me costó sobrellevarlo, como a todos. Fue una época de mierda, y por lo mismo, una de las mas importantes. Fue recién ahí cuando comencé a aceptarme a mi mismo y a sentirme a gusto estando solo.

Fue Jean Pierre, otro fracaso social como yo, con quien me juntaba porque era el único que se atrevía a no rechazarme. A el como yo, tampoco le quedaban muchas opciones. En una de esas caminatas sin rumbo, conocimos a la Chiqui en el Lomiton de la Avenida Alemania, ese que tenía un parque de skate atrás y que hoy día es una tienda de teléfonos. Nos hicimos amigos de una. Nos enteramos que los dos vivíamos demasiado lejos de la ciudad como para poder explicarlo, y en la situación común de vivir tan lejos, nos intentamos explicar donde cresta era que vivíamos, y resulto ser, que en aquella vastedad, eramos vecinos.

Partimos juntos a la casa, y ya ese día nos tomábamos una caja de vino sentados en el techo del auto que le había robado a su papá. Fue la Chiqui quien me enseñó a fumar, vicio de mierda que no tuve ningún inconveniente en dejar. Los días nos fueron fundiendo y ya pocas cosas eran las que hacíamos, que no las hiciéramos juntos, salvo ir a clases en nuestros colegios distintos. Lo fuimos solucionando igual, que al terminar el mío, me iba caminando entre aquellos soles ricos de primavera para esperarla a la salida del suyo. La Chiqui fue mi Jenny.

Yo no sabía que la Chiqui era una bandera social: En una muchedumbre de uniformes distintos pero iguales, ella dijo “les presento a mi amigo”, y de repente alrededor mío ya tenía un puñado de cachorros amigables conocidos. Volvía a mi colegio a representar fielmente mi papel de perrito de calle, aguantando sonriente esa agresiva indiferencia con tanto detalle, esperando el momento para salir a la calle, donde me esperaban un montón de gente conocida y por conocer. De a poco fui cambiando mi imagen y me convertí sin saber como, en un tipo atractivo que no podía faltar en ninguna parte. El cambio fue tremendo y mi personalidad comenzaba a dispararse. Pude ser yo, orgulloso de mostrarlo. De exhibirme confiado, contento. Así fui conectando colegios, y terminamos un grupo enorme de gente buena, disponible para pasar un rato grande disfrutando la libertad de tener un amigo a la mano. Pude sacarle mas potencial a todo eso, o pude hacer las cosas correctamente para que mi vida pudiera convertirse en esto.

La amistad de la Chiqui, fue la puerta que me abrió todo eso. Nos hicimos cargo de esta ciudad y de todos sus habitantes. Nos apoderamos de todos y al mismo hicimos lo que quisimos. Le permití a mi intolerancia hacerse cargo una vez, para juzgar mal a otro intolerante, al que le fui tirando en la cara morrones y pimentones que para no comerme, iba sacando de mis anticuchos. Ese tipo, tan arrogante, al que le llené la cara de comida, sacó puntaje nacional y entró en el primer lugar a la carrera de medicina. Yo le llevaré a su mesa los platos que pida en este restaurant, al que seguramente algún día vendrá a comer, y se acordará de mi, como me acordé de el. La vida tiene tantas vueltas, y seguramente nos veremos después también.

Desde el establo me convertí en el rey, y desde ahí me vi tan grande y tan inmenso. Se me fue el mundo de las manos en el ego. Me convertí a veces en un ser despreciable, con el gusto de poderse dar el lujo de serlo. Me llevó alto, donde todos los demás se veían tan pequeños. Tuve que pasar por eso, para conocer los dos extremos. La popularidad dejó de ser importante al aprender a estar mas tranquilo conmigo mismo y no permitirle a nadie que me diga lo que pueda o no gustarme. Así fui viendo de nuevo como irme quedando solo, a ver quien queda cuando ya no quede nadie mas de quien alejarme. Quedan los que todavía se la juegan por jugársela conmigo.

Fue a la Chiqui a quien acompañaba a veces a hacer pichí al baño. Como pedirle a una amiga, me invitaba a mi, que no era una amiga. Así entre la atmósfera del pichí fueron apareciendo las mejores conversaciones. Daba lo mismo quien estuviera afuera, que nadie podría interrumpir los temas altamente importantes que estaban pendientes. En un baño terminamos también en el cumpleaños de alguien, cuando una amiga nos puso un desafío de besarnos, y se nos pasó la mano como las horas también, cuando ya no quedaba nada que no hubiéramos botado al suelo. Llegó la luz del día, tomándonos una botella de champaña que con el primer rayo del sol, fuimos a quebrarla a un río por la amistad tan bonita que nos habíamos construido.

Lo que queda de todo eso soy yo: este enjambre de emociones intensas. En la templanza de mi carácter, he aprendido a ser orgulloso y a ser  humilde. Aguanto una ofensa, solo si quiero. Aunque trato de no elevarme, tampoco me permito rebajarme ante nadie y pocos saben que en una funda de cuero, hay un cuchillo bien afilado para quien intente pasarse.

A veces el ego me lleva lejos, donde me cuesta acordarme del pequeño lugar del que me rescató esta chiquilla bella de colores radiantes.

En esto fue en lo que me convertí. En amor propio y ganas de no molestar a nadie.

Ego, significa yo. Y yo, de estas cosas me acuerdo cuando me encierro con un moreno bien grandote para fumar en un baño.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Me gusto tu historia. Algun dia podrias juntar todo. Sería entretenido

    1. mrcntx dice:

      Aquí ya está todo junto… Ü

  2. Anna dice:

    Juntar que???

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