Como te explico cuanto me cagué.

Hoy perdí 50 GB en 3200 fotos de altísima importancia. Eran tan importantes que tenían hasta su carpeta separada con su nombre IMPORTANTE. Y la perdí. La perdí, la perdí. Me cagué. Se me apretó hasta el clítoris. No, en serio, en alguna parte me apareció uno. Es que no tener clítoris en una desgracia como esta, es lo último que te podía faltar. Al carajo, es que me cagué. Que la chupe el mundo entero, y si no les gusta, que vengan y la chupen otra vez. Un año y medio de fotos seleccionadas para cosas importantes. Trabajos que todavía no se habían entregado, proyectos en progreso, plata metida, tiempo, ganas y un montón de corazón. Ahí estaban los reportajes del nacimiento de Lenga, las primeras salidas a jugar, todo el proceso productivo en el taller. ¿Como chucha le digo al Pancho que se perdió todo, si el apenas me habla me pregunta como van esas ediciones? – “No pancho, pancho, escuchame. En serio, escúchame. Se perdió todo, todas las fotos importantes”…. ahhh noooo, es que es lo último. Los tesoros de fotos con la Anna que prometimos no mostrar a nadie, promesa cumplida: No las veré ni yo.

Como te explico, cuanto me cagué.

Inmediatamente, pero es que inmediatamente agarré el teléfono y hablé con Daniel. Me importaba una raja si estaba durmiendo, me tenía que dar la clave de un programa que me compró esa vez cuando se me borraron todas las fotos de la memoria mientras las descargaba después de una pega. Ese programa, lo había comprado Daniel y me había mandado la licencia al correo con el que también se quedó la gringa. Hasta ternura me dio no odiarla. Daniel dormía o algo hacía en una cama, porque no estaba ni ahí con pasarme la licencia hasta la mañana, y yo en la mañana ya me habría convertido en un montón de mierda desparramada por el suelo. Si, al carajo todo. Pero me dio una buena idea, y bajé un programa igual o parecido y lo superrequetecraquié en como ocho segundos, lo que normalmente demora media hora.

Si te digo en serio, todo mal. Es que es como prenderle fuego sin querer a una galería de tus pinturas. Con lo del programa, yo diría que empezó a funcionar bien. Porque fueron apareciendo los archivos que yo buscaba, rescatados de las tinieblas del infierno digital. A ese nivel trabaja el programa… se mete donde las cosas no existen y las trae de nuevo a la vida. Así no mas. Por un programa así vale la pena pagar, o invertir ocho segundos de tu tiempo. Así con esa habilidad fue recuperando uno o dos archivos por minuto. Y cuando estuvieron listos los primeros, me dio mas cagadera todavía cuando caché que los archivos venían dañados. Ya me estaba yendo un poco a la mierda, no se si me entiendes.

Quise probar con otro programa que demoraba horas, y me senté ahí a esperar mirando la pantalla envuelto patéticamente en un cubrecamas, porque no me dio el cuero mental para ir por una frazada. En serio, te digo, todo a la mierda. Me quedé ahí mirando inmóvil esa barra verde de progreso que llevaba un montón de rato y no pasaba todavía del 0%, mientras una lista infinita de nombres de archivos, relampagueaba entre cada puto análisis de mierda. “Aquí me quedo hasta que termine este infierno, que me gané el derecho a mamarme esta verga”. Y ahí mirando el infinito 0% que me levantaba el dedo del medio, se me ocurrió partir a revisar bien al notebook por si pudieran estar esos archivos en otra carpeta. Ahí se quedó el 0% mirándome con cara de pescado desde el computador dañado, mientras yo revisaba taradamente mi computador. “Filo con la wea, no está”. Y tuve que partir de nuevo a mirarle el hoyo al 0%.

Como la espera tenía pinta de ser media larga, y ya siendo las cuatro de la mañana, me fui entregando despacio al trance de la meditación. Oh… no te puedo explicar lo que me costó. ¿Como mierda, explícame, podría yo encontrar paz en la respiración, si me tiritaba hasta el ano? Filo, tuve que hacer lo necesario y quitarle importancia al problema. Si total, pensándolo bien, no es nada tan grave. Nadie moriría, y como todo proceso penca, te deja sacar mil cosas buenas que al final agradeces. En realidad estaba tomando todo en una forma demasiado pendeja. Realmente no importaba haber perdido todas esas fotos. Y aceptado esto, tate que se me iluminaron los ojos como si me hubieran empujado pa afuera de una cueva oscura al medio dia intenso. El aire se metió dentro de mi, dibujando un escalofrío a cada célula consciente de mi cuerpo y lo supe… ya estaba conectado. El Pancho me hablaba de sus encargos que el hace de repente al cielo. Así el va viendo si le mandan lo que ha estado pidiendo. Pero el comprendió una cosa: cuando lo que pide tiene un poco de orgullo y egoísmo, recibe lo que el pide, pero a medias, o por un rato. Así es como aprendes de la experiencia ajena. No es necesario ni hay que meterse una ampolleta encendida en el trasero, porque hay grandes posibilidades de electrocutarte… o de que se te rompa el vidrio en el colon, que lo encuentro peor que terrible.

Ya tenía claras varias cosas.

Primero, que el problema no era tan grave, que en realidad no era tan importante. Y si te olvidas que eres un ser humano, quizá puedas hasta llegar a considerarlo bueno, segundo, que si las quería recuperar, que no fuera por miedo y tercero, que no tenía ninguna intención de meterme una ampolleta por el culo. Así que mientras fluía la respiración en aquella eternidad que dura cuatro segundos les dije: “Grandes Maestros, yo nunca les he pedido nada, y no lo habría hecho de no considerarlo necesario. La mayoría de estas fotos no son para mi, son para una idea que permita a la gente vivir mejor el mundo. No es necesario tenerlas, pero nos ayudaría mucho no tener que hacer todo el trabajo de nuevo. Con esto podemos ayudar a mucha gente buena”.

Abrí los ojos como platos rápidamente. El 0% de mierda, todavía riendo me mostraba el hoyo. Lo quedé mirando un rato muy largo, pero no lo miré con odio. Debe ser re penca ser un 0%. No eres ná! Pero del cero nace el uno y el uno soy yo, tu, y todos los demás. En el Tarot mismo yo soy el cero: El Loco. El que anda por la vida perdido sin estarlo y encontrando sin buscar. Y le tuve un poco de cariño a este 0% de mierda, porque lo entendí un poco. Ya me había tranquilizado, hasta le empezaba a buscar el gusto a la tragedia de mierda que me había cagado la noche, la mañana siguiente y cuatro meses de trabajo. Solo para hacer otra cosa, volví al notebook a recheckear todo de nuevo. ¿Que otra paja podía darme a esa hora?

Captura de pantalla 2014-04-10 03.24.06

No lloré de alegría cuando encontré la carpeta en un lugar en el que pensaba que ya había buscado. Pero me costó. Y mientras me agarraba el pelo, solo pensaba “y esto ¿Como lo pago?”. ¿Como cresta pago esto?. Pensaba en regalar toda la plata que me quedaba, o no negarle a nadie nunca mas en la vida un peso. Pensaba cambiar mi actitud, o de repente hacer algo brígido por mis viejos, dejar de fumar… puras leseras. Al final la cosa estaba super clara… lo voy a pagar con Lenga.

No me importa en realidad si fui un tarado y un saco de wea si no vi la carpeta la primera vez. No me importa tampoco en realidad si recibí ayuda cósmica o no. Me importa lo que viví y la suerte que tuve de que terminara bien. Eso tiene que agradecerse y no es un deber, no es un compromiso.

Es lo justo.

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