Un anciano lleno de nudos, pero bueno para los niños.

Desperté con sol y con una canción que me llegó de regalo de una de las amigas mas nuevas que tengo en Santiago. No había tiempo que perder: Este sol, lo venía esperando hace rato. Así que aunque era tarde desayuné porque no quería tener que volverme por hambre. Partí a la cocina después de la ducha, y metí cereal de granola en un pote grande que fui rellenado con planaticos picados, yogurt y manjar tibio. La moto ya estaba andando cuando me terminaba el desayuno, y solo tuve que que colgarme la cámara y en las orejas los audífonos para escuchar música. Ni el casco me puse, total la idea era ir a dar una vuelta al campo, pero cuando iba a la vuelta de mi casa, me di cuenta que alguien había hecho una barbaridad de proporciones: El patio de juegos donde yo iba cuando tenía ganas de sentirme bien estando solo, está delineado por un camino de mierda, dejando en evidencia la construcción de un condominio gigante. Me metí en la moto para darle la vuelta a ese circuito tan entrometido, y pensé en todos esos árboles que probablemente serían hechos pedazos.

Así que cuando terminaba de dar la vuelta, vi uno de estos grandotes a los que iba a visitar con amigos que llegaban a mi casa después del colegio. No esperé mucho para subirme, que ya tendría que empezar a ser valorado como un juguete para un niño que ha crecido. Dejé la moto en el camino y me las arreglé para escalarlo. Iba camino a el, con mis audífonos todavía sonando dándole una vuelta para buscarle el mejor lado, cuando veo que un tipo allá en su casa me hace un montón de señas con las manos. Reconocí altiro a un amigo antiguo de familia italiana, famosos por resolver sus problemas a balazos, así que partí a saludarlo y ahorrarme el olor a pólvora.

Me contó que el sitio estaba entero a la venta y que algunos terrenos ya habían sido comprados. Me despedí de el, y volví a la pradera a buscarle un lado al árbol. Me costó un poco pero, me las arreglé por un lado medio charro. Llegué a la primera base, y seguí subiendo un poquito por una rama gruesa que pudo ser una gran cama. Me senté un rato a sentir el viento, y en ese tiempo fui adquiriendo esa confianza que solo podía darme la estabilidad y la calma. Ahí me quedé un buen rato dejando volar al viento las cosas que iba pensando. No había mucho mas para seguir avanzando desde donde yo estaba, así que decidí ir partiendo hacia abajo. Cuando llego de nuevo a primera base, voy viendo que hay una ruta media jodida pero a todas luces entretenida por una rama grande que se extiende bien alto. No iba a ser escalada tradicional, porque esta rama tenía solo nudos y cada nudo es muy específico para todas las fijaciones. Lo mismo que escalar en roca, pero sin el royo de la transpiración de las manos. Bien cuática la ruta, pero se veía chora.

No lo pensé mucho cuando ya me estaba sacando los zapatos. Cuando mi vida dependa de los zapatos que ande trayendo, quiero estar seguro de que los zapatos en los que mas confío son con los que nací puestos, así que afuera con los calcetines, que quedaron amarrados en una rama. Afuera la cámara también, que el peso es grande y hasta no encontrar la manera de fijarla, al balancearse me corta el equilibrio, y eso en escalada es algo que debería ser considerado quizás como algo medianamente importante, así que decidí arreglármelas con la cámara del teléfono, que bien o mal, ya viene siendo casi lo mismo.

Me agarré del primer nudo y dije, esto es perfecto. El agarre era solido y preciso. No habían muchas opciones así que un poquito de yoga y a elongar. A veces no había nada de nada de que agarrarse, y la única opción de avanzar, es arriesgarse a considerar que el apoyo mas cercano es el que estás a punto de dejar, allá abajo. No confías de mas, porque es tomar un riesgo innecesario, pero te alimentas de ese riesgo y analizas todas tus opciones para ver cual es la mejor respuesta en todas las posibles situaciones. Requiere un montón de planificación escalar un árbol.

Llegué a segunda base, y ya estaba bien arriba. Me senté ahí a calmar los ánimos tan embravecidos con el esfuerzo, la adrenalina y la altura, que me quedé ahí sentado, sintiendo el vaivén del viento y considerar que ya era suficiente. Pero nunca es suficiente, y basta encontrar un apoyo para buscar el siguiente, para convertir el pensamiento en acción y la acción en ascenso. Ya estaba en tercera base, y descubrí que era la mayor altura que había alcanzado en un árbol. Tomé una rama podrida que encontré cerca, y la dejé caer para ver cuanto se demoraba en tocar el suelo.

Y se demoró demasiado. Desde donde estaba, podía verse allá abajo mi moto, como también la máquina que estaba destruyendo el campo para construir el camino, igual que el artesano que construye el cepo para que el verdugo le remueva el cuello al condenado. Estaba ya, demasiado alto y no quise seguir subiendo, porque consideré ridículo el honor de arriesgar mi vida para llegar a esa cumbre tan relativa. Pero me enfoqué en la real copa, tres veces mas alta aunque por otra rama. Esa requeriría harta técnica y harto equipo, así que lo dejo para otro día. Ha llegado el momento de invertir en arnés y cuerda: Lo que quiere decir que he alcanzado otro nivel y que esto aumenta todas las posibilidades.

Me costó bajarme del árbol, fue un proceso medio cuático, pero tremendo ejercicio. Evaluar posibilidades basadas en la confianza del poder de tus manos, es una tarea que requiere harto ñeque de brazos y de mente. La escalada es mas sencilla porque en el ascenso la gravedad asegura el equilibrio que le pones a la superficie sobre la que estás avanzando, pero en el descenso la gravedad es un factor que agrega una fuerza que debes poder controlar con mayor delicadeza.

Cuando llegué a la primera base a ponerme de nuevo los zapatos, todavía no le tenía un nombre puesto al árbol. Me costó en realidad conocerlo. No fui respetuoso: no lo saludé, ni le pedí permiso, pero lo escalé con cariño. Solo le dije que me la iba a jugar por el y que al construir la casa, conseguir que se quede ahí. Probablemente tendría que tolerar un columpio, y quizá tuviera la suerte de tener construida una casa para los niños.

Es lo que era… Un anciano lleno de nudos, pero bueno para los niños.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s