Salir a Jugar

Hace mucho tiempo que no venía a la casa, hemos estado super locos haciendo de todo. No estamos jugando a ser empresarios, estamos siendo empresarios jugando. Tenemos un montón de clientes, que sin hablar de de plata, ya nos han pagado demasiado. Ya no somos unos cabros chicos que no cachan na, somos corporativos, tenemos algo andando, algo grande.

Vine a la casa solo a recargar, y lo encontré en los cachorros de la Kaffka que crecen gigantes, en una semana mas grandes que ella. Lo encontré en mi ducha, en esa llave a la que le cachay todas la mañas, lo encontré en las colitas de mis perros. Lo encontré en la canción que estoy escuchando y lo encontré en ti, ahora que puedo escribirte de nuevo.

Después de ducharme, me cambié de ropa y partí al compu. Miré por la ventana y sentí la brisa húmeda y llena de aromas que tiene este campo. Dije, otro día que ahora no puedo salir a jugar, que tengo mucho que hacer y estoy ocupado. Me metí al compu donde escribí esta historia, y antes de terminar de publicar, veo hacia afuera y un escenario digno de la mejor foto, me esperaba afuera con sol y nubes de tormenta.

Partí corriendo para afuera pensando en mojarme y solo ahí me di cuenta que ya me había puesto la ropa que solo uso cuando la ropa ya no importa. Me saqué solo los calcetines para poder correr por el pasto mojado y me encaramé de un salto en el Raul, que lo tenía medio botado. Fue una cumbre fuerte pero sencilla, me fui por una ruta avanzada que es mal intencionada. Sabía que tenía que pasar por una parte donde había una rama media pati laucha que colgaba sin ningún futuro, y por penca y media muerta, me impedía la pasada. Así que la agarré y la quebré.

– A cagar, le dije al Raul y le corté la rama. Valía callampa su rama, le hice un favor. Yo se que la idea es no dañar al árbol, pero esto es convivencia, y también se las tiene que arreglar con un pino bien jugoso que le está maleteando las ramas. Yo no hago nada porque la naturaleza sabe y se encarga, pero estamos todos compartiendo un terreno.

Así se conversan las cosas cuando son amigos.  En realidad me hice un favor a mi también, que ya no tenía que lidiar con esa linea de nuevo. Como pasó al quebrarle una rama al Raúl, y ahora puedo seguir subiendo por la ruta difícil, sabiendo que en la vida real todas las rutas son difíciles, aunque podemos siempre buscar a quien te muestre un atajo para hacerlo mas fácil.

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Me bajé del árbol estirando todas las partes que se estiran solo cuando no queda otro remedio, y libre de nuevo corro a la casa por el pasto mojado, para venir aquí a terminar de escribir esta historia. Me puse la ropa de trepar, sin saber que iba a hacerlo. Sabía que tenía que trabajar y dejar el juego, pero la única verdad real, es que nunca dejas de trabajar si trabajar es un juego.

Por eso trabajamos en Salir a Jugar.

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