De planos, planes y aero planos.

Me pidió que le armara un plan sorpresa y ella ahí vería si lo aceptaba o no. Me sentí como cuando el gato no se quiere comer la comida que le compraste así que mi mente pensó en un “Listo, descartada”. Pero le respondí que ya estaba cansado de las princesas y que era bienvenida a buscar una aventura conmigo si le daban ganas. La había puesto en el peldaño, pero solo para ver que pasaba.

Y lo que pasaba eran los días sin saber nada de nada. Así que la solté bien suavecito, sin empujarla ni hacer que vuelva, con su propio ritmo y energía. Por eso me sorprendí que me llamara tan temprano. Era de veras muy temprano. Y aunque había hecho varios intentos de llamar primero, todos fueron descartados por considerarlo demasiado temprano.

Yo todavía estaba trabajando, metido entero y empapado en el caótico desenfreno entretenido que generan los recién casados, así que nos pusimos de acuerdo y me propuso ir a buscarla al matrimonio donde ella estaba. Dijo bien clarito “No voy a ir a buscarte al auto, tienes que entrar y encontrarme”.

Me había puesto otro desafío para ver si avanzaba un paso, pero todavía no me cachaba. Cuando llegué, estacioné el auto en el lugar para embarazadas porque era demasiado tarde para que llegara una mamita con guata, y partí para adentro. Mientras caminaba hacia adentro, me iba llenando de esa energía cosquillosa que sientes cuando sabes que eres capaz de algo. Pasé sin saludar ni pretender conocer a nadie, crucé la pista sin mirar, que la idea de estar ahí es en realidad no conocer a nadie. Llegué al bar, me di una vuelta y me apoyé en un pilar para mirar con ganas.

Arriba del escenario la vi saltar haciéndome señas sin necesidad, porque ya era inevitable verla bailando en el escenario hiciera lo que hiciera. Nos saludamos con esa sonrisa que dice cosas bonitas. Bailamos un poco y luego fui a buscar un trago. Luego se aburrió de bailar y le propuse que saliéramos a caminar.

Nos contamos nuestras propias versiones y cachamos que no hablar genera un montón de mierda inconsistente. Nos afinamos de nuevo en la misma onda, y quebramos los prejuicios y suposiciones taradas que se originan por comunicarse poco o comunicarse mal. Estábamos en el auto cuando tuvo que ir al baño y cuando salió yo conversaba con gente, así que la dejé partir. Cuando me dieron ganas de verla, fui a buscarla. No recuerdo en que estaba, pero sentí que me ignoraba. La mala suerte es que se me había quedado la alfombra roja y los pajes reales en los otros pantalones y no me quise meter en ese juego.

– Listo, descartada.

Sin ninguna ceremonia caminé hacia la puerta y salí. Caminé por el hall y cuando llegaba al final del pasillo escuché que me llamaba. Se había pegado con algo y estaba enojada. Se detuvo cuatica. Firme, con las piernas bien ancladas en el suelo. Me dijo que ella nunca se había humillado y no iba a avanzar ningún paso mas.

– Me estás dando un jugo, le dije. Me di vuelta y caminé hacia el auto.

Caminó un poco detrás de mi y me llamó de nuevo. “Ya di cuatro pasos, tienes que dar por lo menos uno para mi”. Enchuchada, porque según sus reglas esto era una humillación. Como yo no ando con ganas de enredarme, le dije que podía venir conmigo si quería, y caminamos juntos al auto.

Peleamos un buen rato por cosas que desintegraron por irrelevantes y nos reímos de nuestro comportamiento de niños. Le ofrecí un lugar tranquilo donde pasar la noche, y trató de meterme en un juego con el que no me gusta jugar y la fui a dejar a su casa.

Cuando se despidió, me dijo que tenía el domingo libre para que me la jugara. No se si tenía ganas de armar un plan, pero las cosas se dieron solas, el plan estaba bueno y entretenido, además de práctico y juguetón. Pero en una vuelta de mierda tuvo que adelantar su vuelo por un error de horario y partir de vuelta el día que teníamos para aprovecharlo.

Se alinearon los planetas y falló la compra del pasaje ¿No era tan cósmica la weaita? Cuando las cosas se dan, todas se dan. No se dan a medias.

Estaría ahora conmigo, en vez de estar escribiendo su historia.

Habria sido una pelea a toda raja.

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