Para que tan capurro?

El departamento de Gian tiene una energía sobrenatural y llevo viviendo aquì unos cuatro días por el puro gusto de poder estar. Se fue de viaje y me dejó sus llaves. Allá abajo está estacionado el Jeep Jeep, pero aunque yo se que ese es un juguete con el que no voy a jugar, es un elemento que aporta un montón de fuerza, a toda esta ilimitada disposición.

El depa tiene una vista la raja y está en altura. Tiene luz todo el día, porque es un cubo iluminado y puedes ver desde el mismo lugar por donde sale el sol y por donde se esconde. Lo mismo pasa con la luna y con la mayoría de los fenómenos que pasan por el cielo y que ves solo si estás muy atento.

Me vine a quedar acá para aprovechar su infinita energía solar, cuántica, mística y material. Ayer dormí dos horas, solo porque me quise dar el gusto de levantarme antes que el sol, para que el amanecer me encontrara trabajando.

Este lugar, tiene una energía tan potente que convocó incluso a la Anna que andaba media perdida y hace rato que nos veíamos. Apareció preguntando si podíamos vernos que anoche había soñado conmigo, cuando yo soñaba con que viniera a verme. Llegó temprano, y cuando abrí nos dimos un buen abrazo que nos dejó ahí medio amarrados. Nos sentamos en el sofá blanco a contarnos nuestras cosas mientras nos mirábamos a los ojos para contarnos todo lo que las palabras callaban. Nos hicimos cariño mientras hablábamos despacito como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, pero el tiempo no estaba y el reloj de arena se había vaciado. La fui a dejar a la puerta y nos dimos un abrazo mas largo que el primero. Yo no se como llegaron los besitos en el cuello, pero nadie les pidió que se marcharan y se quedaron. Un beso llegó junto con el ascensor y terminó cuando se cerraron sus puertas. Otro beso siguió al botón del primero, y terminó cuando se cerraba la puerta.

A las once de la noche apareció de nuevo. Había salido con la excusa de mirar a la luna llena en el cielo. Pasó directo al balcón a mirar la luna, mientras yo las miraba a las dos desde el sofá. Entró de nuevo para sentarse a mi lado mientras le hacía cariño en sus rodillas que estaban enredadas en las mías. Nos acostamos en el sofá y quise regalarle la experiencia y el poder de esta alfombra, donde nos encontramos por fin después de tanto rato.

La luna se había movido demasiado en el cielo, y tuvo que dejarme por la noche para volver por la mañana.

Me fui a trabajar y pasaron un par de horas cuando me llamó la Pajarito. Quería que yo fuera donde estaba. La Pajarito es una artista que conozco desde hace no mucho tiempo y no poco tampoco. Cuicahippie sin ser ni cuica ni hippie. Bien buena para el peluseo, viajera cotota, entretenida y aperrá, y mas encima linda. Siempre me ha gustado esta flaca, pero me asusta porque la encuentro bien locaza y sus puntos de vista son tan personales que ni requieren, ni entregan mucha discusión. Así que para no cagarla, prefiero ponerle atención y quedarme callado. Pero me gusta ponerle atención y quedarme callado mientras va explotando en su intento de tratar de encontrar razones para su emoción.

Me llamó la pajarito y quería que yo fuera donde estaba, así que fui porque estaba a dos cuadras, pero poco importa la distancia, porque la última vez que me dijo que fuera, viajé 200 kms en mi moto para darle su abrazo. Me recibió esta vez con una piscola en la casa de unos de mis mejores amigos que es su mejor amigo también y nos quedamos ahí en grupo, tomándonos todos los brebajes místicos de la mesa y jugando a entender el Tarot. Cuando tocaba irse, dijo que se venía conmigo y a mi me pareció una idea de lo mas adecuada.

Mientras caminábamos por las veredas de la calle, la reprendí por hacer bolsa la intelectualidad incipiente de una jovencita que se encontraba entrando al mundo de la Conversación Inteligente. Se le fue encima como a quien se le arrancan los perros cuando han olido a un extraño violento. Hicimos lo que pudimos para defenderla, pero supongo que a pesar de todo la Pajarito tenía razón.

La reté por su modo, y me abrazó.

Caminamos las dos cuadras abrazados, mientras nos reíamos de habernos quedado atorados en la reja que semi/medio/apenas/abrió el conserje del edificio. Estoy convencido que lo hizo para no quedarse dormido. Subimos, vimos la luna llena, ella busco agua, vimos la luna llena, nos fuimos a la pieza y nos tapamos. Nos hicimos cariñito toda la noche, y hablamos hasta que llegó la mañana sin querer dormir. No se me había pasado tanto el susto que le tengo como para hacerla levitar a besos. Es que es un poco loca y me da miedo. Va de un lado a otro sin freno, y sus preguntas llevan a respuestas que no llevan a ninguna parte. Pero está viva y es pura energía.

Ya en la mañana me imaginaba muerto de la risa que pasaría cuando entrara la Anna porque dijo que volvía. Nunca antes me sentí rockstar. Pero cuando desperté la Pajarito me estaba sonriendo en la cara y la apretujé en un abrazo, se fue rapidito, dejando cositas olvidadas por ahí por el suelo.

Este departamento me está dejando super capurro.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Mira tu que capurro, algo me dijo que no tenía que ir esa mañana… Ahora se porque no fui…

    1. Diño dice:

      Deberías haber llegado, te esperé toda la mañana.

      1. Anónimo dice:

        No, no y no… Además si habías cenado tan tarde para que, desayunar tan temprano, no seas goloso porque te puedes intoxicar, :p jajajajaja

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