Con llave

No quiero escribir de esto, dije. No quiero hablar de otro viaje que resultó tan bien o tan mal, de lo que descubrí, aprendí y entregué. No quiero escribir de eso ahora. Ahora estoy escuchando música después de haberme quedado encerrado en un lugar, pensando que era el equivocado. Me encontré con la llave puesta, no había como salir del edificio y mas de una persona me recomendó que no saliera.

No era seguro, yo lo sabía. Pero… ¿Que actividad hay, por mas simple y cotidiana que tengas como rutina, que no te exponga a una accidente de cualquier tipo?. Con la llave en la mano decidí quedarme sin saber realmente por qué, y los minutos convertidos en horas se alargaron en conversación con una mariposita que estaba herida.

Tratando de ayudarla, descubrí que el herido también era yo, y ella se quedó para ayudarme.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Siempre encontraras una oreja amiga para escucharte. Nunca estamos solos

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