El amor se expande.

Llovía por primera vez en meses y la calle estaba resbalosa. Mi moto estaba estacionada a un lado de la calle y los autos pasaban y pasaban muy cerca sin darme la oportunidad de sacarla sin peligro, así que mientras pensaba que me tendría que joder por un rato, una camioneta grande se detiene justo a mi lado, dándome todo el espacio que yo necesitaba para pasar. Me alegré de esta alma caritativa, y le agradecí con el corazón el refugio que me regalaba con su detención. Lo imaginé como un hermano mayor que te protege frente al viento, y lo miré para agradecerle el gesto. Me llevé tremenda sorpresa cuando dentro de la camioneta había un gordito besando apasionadamente a una gordita que estaba sentada a su lado. Mientras me reía, pensaba:

– El amor me ha salvado, otra vez.

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