Gigantes bajo la lluvia

el

Venía subiendo por la cortina de la ducha con el característico esfuerzo del sacrificio laboral que representa a todas las abejas: Se notaba que para ella era una tarea titánica avanzar rumbo arriba intentando esquivar las gotas que caían por la cortina. Así que con un sorpresivo sentido de urgencia, quise tomarla con la mano confiando en que no se le ocurriría picarme, pero en su desesperación se subió solita en mi mano. Como una inmensa grúa de carga, levanté a la abeja por el aire mientras la alejaba de la peligrosa ducha, y con la mano derecha abrí la ventana para liberarla. La vi tan mojada y todavía paralizada en mi dedo que no sabía si sería capaz de volar, pero se elevó pesada aunque rápidamente a perderse en el follaje del cerezo de mi patio. Mientras volaba gordita rumbo a la vida, me sentí feliz de haber participado en sus procesos.

Quizás cuantas veces seres invisibles han hecho exactamente lo mismo por nosotros…

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s