El flaco de la Triumph.

Estaba parado delante de dos camiones en la primera linea del semáforo esperando la verde, cuando en un segundo apareció un tipo en otra moto. No es cualquier baboso el que para llegar a la primera fila tiene que pasar entremedio de dos camiones. Estaba escondido detrás de un casco blanco de visor negro y no le pude ver la cara. Tenía una chaqueta de cuero de fino corte, aunque podría haber sido un plástico chino bien hecho y unos pantalones color café crema tipo cotelé. No quiso mirarme. Lo se porque cuando hay dos motos paradas en un semáforo, hay que hacer un esfuerzo por no mirar al del lado.

Aunque se veía concentrado fijamente en el centro del camino hacia la luz que le mandaba mensajes, en su actitud era firme y no andaba apurado, sino por lo visto ansioso por seguir avanzando. Por la forma en que hacía moverse el suelo, me sorprendió su moto. No la vi tanto mejor que la mía. Bonita, si… bonita: Bien hecha la chanchita. Femenina la loca, bien apretada y chiquitita. Fina y bien proporcionada. Ni tan diferentes, estaba a años luz de la mía. Le busqué sus figuras y membresías, pero no pude encontrar nada sino hasta que llego al tablero y ahí pequeñito sin notarse tanto estaba escrito un:

Triumph

Yo levanté las cejas: Había escuchado de ellas, pero nunca había visto una. La vibración en todo el suelo con la fuerza de ese motor, ya tenía dueño. Me dieron ganas de acelerarme para viajar con esa moto un rato, pero ya tenía claro que el conductor andaba jugando solo. Era un tipo rico que no se junta con la chusma de motos japonesas fabricadas en india. Cuando dieron la verde, me relajé en vez de apurarme y mientras avanzaba me puse a contemplar, cómo le soltaba éste las riendas a su yegua. En la tormenta que generó su partida, alcanzó a pasar tres semáforos antes de perderse en la distancia cuando yo me quedaba atrapado en el primero. Ahí mismo estaba parada una patrulla de pacos con sus luces verdes estacionada en la esquina, vistosa como disco peruana. Cuatro carabineros (dos con casco), hacían guardia en la esquina y todos tenían cara sorprendida. Un tipo que iba riendo mientras cruzaba la calle le dijo al que tenía mas cerca:

– Y no lo vemos nunca mas!

Así mismo era: nunca lo podrán alcanzar para pedirle explicaciones acerca de su comportamiento. A mi en particular me dieron ganas de tratar de alcanzarlo, pero en mi mente un pensamiento dijo “al único que podrías alcanzar, sería su cadáver”. Y una sensación de rabia conmigo mismo por haber permitido la aparición de ese pensamiento, me abofeteó la cara por mi falta de prudencia.

triumph-1050-speed-triple-02

Buena onda al flaco de la Triumph, que le vaya bien.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sebastian Carrasco dice:

    Esta dentro de uno cuidado,.buscar el estilo en algunos casos puede ser racismo

    1. Diño dice:

      Amigo, no entendí tu comentario, saludos.

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