Fitipaldi y la Abuela

Como venía en el modo abuela, para no ensuciar tanto el auto recién lavado, me hice digno al Premio a la Calma en un Día de Tormenta, pero quedé en orgulloso segundo lugar después de la señora que se quedó dormida en un semáforo.

No venía tan lento, pero venía con… calma. Pero en el espejo vi a un Fitipaldi que juraba venir en un Ferrari para alcanzar la Polposichon.

– Que mal, le dije en mi telepatía, aquí voy yo.

Y por toda respuesta y con un buen puñete a James Bond, me adelantó incluso sabiendo que se le acababa el camino. No era tan grave la salida, pero sus luces de freno iluminaron bien desesperadas. El destino quiso que nos dirigiéramos al mismo lugar. Con mi calma de abuela, llegamos con una diferencia de 3 segundos y medio.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s