Un día eterno en el vivir.

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Las nubes pasaban descargando su magia, alternando su presencia con los rayos del sol. Me hizo una propuesta y sin darle ninguna vuelta le dije que si. Catorce horas después, estaba en la ruta de los volcanes mirando las praderas, que haciendo juegos de luces con el cielo azul y negro, estallaban en la gracia de todos sus contrastes, recortando el horizonte entero con sus gigantes hualles y abuelos.

2017-08-09 16.54.36

Llevaba ella menos de un día con la boca entera enfierrada, después de decidir con ambigua determinación haber iniciado un tratamiento que la dejaría fabricando raíces en el mismo suelo por tres años. Algo nunca antes visto por este ser tan esquivo y tan viajero.

Se nos pasó la tarde viviendo el ayuno de la conversación superficial y profunda, caminando entre la creciente pubertad de los parques y plazas de una ciudad demasiado joven para la antiguedad de su gente. Se nos pasó  la noche también en la conversación junto al calor del fuego y el poder del viento que amenazaba llevarse la casa y a todos nosotros a un lugar mas elevado en el cielo, mientras su boca herida se hinchaba mas y mas por efecto del dolor y la risa sobre los fierros que se disputaban el terreno recién conquistado.

Así nos fuimos presentando en la simpleza de la honestidad mas pura, peleando cada centímetro de claridad y transparencia, adornando el calor del fuego con todas las intenciones al descubierto, exponiendo cada uno su verdad, su punto, su pequeño peñón de roca aislada del mundo, entre el embravecido mar de la soledad bien vivida.

Delicioso sustrato donde proyectar los sueños en tierra que gasta energía esforzándose por no proyectar los sueños en nada, barriendo con ansiedad cada uno de los posibles caminos del futuro.

Se nos fue la noche junto al fuego, junto al viento, junto a las nuevas luces led del pueblo, junto a los ladridos de los perros, junto al humo, junto a las tablas que crujen.

Juntos.

La mañana nos encontró juntos también, pero separados en el espacio que crean las puertas, comunicados por la conexión que generan los mensajes de texto. Imaginando en mi mente y proyectando en la penumbra de mi sueño, los golpes en mi puerta para hacerme a un ladito y continuar juntos esperando el día que nos llegaba estando separados.

Catorce horas después, estaba en la ruta de los volcanes mirando las praderas, que haciendo juegos de luces con el cielo azul y negro, estallaban en la gracia de todos sus contrastes, recortando el horizonte entero con sus gigantes hualles

…y abuelos.

 

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