La entrega de la Luna.

Son las dos de una mañana de Luna llena que ha sido la única luz constante en demasiado tiempo. Demasiada incertidumbre en la Tierra, demasiado cambio, demasiadas variaciones en todos los temas. Las energías están muy revueltas y cualquier cosa puede pasar, porque está pasando de todo, y se ha hecho tan breve, tan fugaz, tan repentino y cambiante, que es sabio arrimarse a la ventana para ver a la Luna pasar en el cielo. Así me hago compañía con su luz, la de mi vela, una manta, el tabaco, el mate y los regalos que me da la tierra. Hace frío, los perros pasean afuera buscando misiones nocturnas. En el cielo hay nubes enormes que pasan veloces haciendo carrera, y cuando se adelantan, le permiten el paso a la Luna para que la vea. Hay breves descargas de furiosa lluvia que suena como oro que cae del cielo, o como un glorioso aplauso que ocurre en el techo. El viento helado, muy marino, viene con el poder de las olas y entra decidido pero lo recibo con el alma, que a diferencia del cuerpo es eterna y puede soportar estas cosas.

Suena el teléfono y ocurre una de esas magias absurdas, incomprensibles, inesperadas. Es en este desorden de energías en estampida, que la Luna decidida a juntarlo todo, está mezclando los mates de lejos, transportando en el viento los humos propios y los ajenos, y arrimando el calor de los jóvenes al frío de los viejos. Pienso en la magia, en las coincidencias que dan miedo, en las sincronías inevitables y en el azar que no existe. Pienso en la inmensa cantidad de energía que gastamos intentando evitar la ocurrencia de las cosas hermosas. En lo mucho que nos resistimos a  que la vida sea. Nos resististimos a entregarnos al amor, y nos resistimos a dejarlo. Queremos tanto forzar las cosas y hacernos a un ladito para no comprometernos tanto, o queremos todo lo contrario y forzar las cosas para hacernos un ladito y caminar de la mano.

Nos oponemos tanto a que las cosas solo sean, que terminamos rompiéndolo todo. Así nos perdemos la vida entera tratando de ir contra el viento hacia un lugar cualquiera, haciendo lo imposible para remar en contra de la corriente creyendo tener una idea del por qué lo hacemos.

No importa, para eso son las noches de Luna.

Para cambiar la Resistencia por Entrega.


Te regalo este tema tan ad hoc. https://open.spotify.com/track/1DVWXrKvuCLz9vV0qQhOsU

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