Güeiquinap rial erli.

Me pasé po.

Para variar quise exigirme y pasar muchas horas intentando hacer algo que puede hacerse en pocas. Se me hizo tarde, di jugo, watié. Todavía me quedaban mis deberes espirituales, así que los mandé al carajo también y que se vayan a chingar a su pinche madre.

A las 2 de la mañana puse el despertador a las 6, con una tan inusitada como inexplicable fe en mi mismo. Así como para darme ánimo, a las 4 am en la oreja derecha, el insomnio me dice “Segurito…”

*Maderfaquin eslípelnes* (Sueñou que coge madres)

Suenan los pajaritos de la alarma y estuve a punto de mandar todo a la chucha cuando me acordé de cuando me levantaba a las 4 am para meditar bajo un cielo estrellado muy negro con ribetes de mañana azulada.

*Faquit* (al carajou).

Ahora o nunca! Y con un silencioso grito de guerra mandé a volar sábanas, frazadas, pulgas, otras porquerías y alimañas que habitan en ellas. Así que ahí quedé piluchín a los ojos de dios y de sus santos ángeles, arrojado cual bebé al frío invierno de este mundo cruel. Prácticamente arrepentido y buscando las palabras precisas para reconciliarme con las pulgas y demases parásitos que hube de mandar a la mierda, recordé a aquel bravo escocés que se levantó contra los ingleses y me levanté también detrasito de su recuerdo, para ir a revolcarme desesperado en los trapos que fui encontrando tirados en el suelo y a engüerverme después en una manta con mayor portabilidá.

Listo, estamos levantados!

Así que me dirigí al templo del sol. Todavía estaba oscuro y no tenía mucha pinta de aclararse todavía. Mirando hacia el este, instalé mis pompas en el Trono de la Iluminación y eché a andar el cronómetro.

La clave de la meditación es no hacer nada, lo que aparentemente suena muy fácil y en definitiva lo es. Por lo menos hasta que comienza a picarte una pulga en las bolas o aparece un misterioso pinchacito imposible de no rascar, debajo de la oreja derecha. Fortaleza carajo! Luego de puro aburridas se duermen las piernas, y comienza el Circo de las Cosquillas. El Buda tiene que haber sido un loco muy cabrón para aguantarse todo eso solo para darse vuelta el Juego de la Vida.

Cuando apareció el dolor, ya intentaba convencerme de la no existencia del tiempo, aceptar la eternidad del karma y el muy humano “vamos a cagar!”, pero decidí aguantar solamente hasta el Punto de Inaguantabilidad Máxima.

Sipo, pa que tan Buda.

Y el Punto de Inaguantabilidad Máxima apareció ligerito. Abrí los ojos. Me encontré curiosamente sentado en el suelo al frente de una ventana desde donde venía apareciendo el sol. Que locuras mas raras son aquellas en las que nos olvidamos lo que realmente somos y nos da por creer que tenemos alguna pequeña relevancia material.

Que ilusos.

Reviso el cronómetro: 59 minutos. Me faltó un puto minuto para superar el Punto de Inaguantabilidad Máxima! No importa come torta cuchillito que no corta. Pa la otra.

*Aididit bifor, ailduit aguén* (Lo haciendo antes, pudiendo otro vez)

Desperté a mis piernas que estaban todavía dormidas y me llené de luz ( le pongo mística pero es mentira, nadie se llena de luz. No le creas a la gente que dice eso ) y luego con las piernas ya despertadas, me levanto. Preparo mi desayuno atómico, mis aguïtas benditas, y parto pafuera. Todavía no había salido el sol y hacía un frío del orrrto.

Aparecieron las perras con cara de “¡¿y tú?!”. Así que yo también me sorprendí de mi mismo. Me tiré los primeros peos de la mañana, aproveché de regar una plantita y me senté en una banca de fierro para congelarme la raja mientras esperaba la salida del Sol. Comiéndome mi desayuno me fui rodeando de pajaritos escandalósamente contentos y sentí que la vida era lo mejor de lo mejor.

Salió el Sol frente a mi, y ya con el contacto del primer rayo, me sentí feliz como no me había sentido desde ayer. Así de feliz. Quise pensar en hacer esto una forma de vida, pero uno dice tanta mierda así que mejor hacerlo calladito antes de andarse engañando a uno mismo.

Cuando dejé de sentir la raja, supe que definitivamente se había congelado, que el propósito se había cumplido, y que era una buena idea venir a escribir esta historia.

*anaididit!* (Ya cachaste po pavo)

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s