Declaración de Principio: I Parte.

La paciencia solo puede ser medida cuando deja de ser abundante, siendo demasiado fácil caer en el error de afirmar que no alcanza cuando el fruto de aquella espera parece poco relevante. Solo queda entonces el desafío de medirla y ponerla a prueba en su dilución inevitable, en el goteo diario de la rutina, del desgaste de cada segundo, minuto y de cada día, evaluando su inapreciable cuenta regresiva mientras se agota sobre si misma, definiendo las dimensiones de su propia existencia: Toda espera es entonces una elección para quien le ha dado el valor que justifique su presencia. Es así como la paciencia sólo se extingue y apaga cuando existe por razones de poca importancia o, por el contrario, se reinventa y energiza si se sustenta en la Vida Misma, lo bello y lo relevante. Por esta razón, bajo las estrellas de éste cielo y sobre la niebla que comienza a brotar en la madrugada de hoy como mi presente, elijo la inquebrantable paciencia en lugar de la retirada cobarde, defendiendo en la paz de mi soledad tranquila el carácter ilimitado de mi tiempo, haciendo de la espera en si misma, algo insignificante, incluso un juego si lo prefiero. Que los minutos pasen entonces silenciosos o alegres, que los días mudos o bulliciosos avancen, y que los meses invariables o diversos, se desgasten deshojados en sus otoños o veranos, mientras al menos (*si, al menos*) la maquinaria de esta circunstancia incierta siga energizando la Vida y no al contrario… que justifique esta permanencia en esperanza y no en naufragio. Defino así mi presente en la libertad de elegir lo que me hace bien y rechazar lo que es un cacho.


Te veo llegar cada día
como a esta hora
y he tomado ya como costumbre
sentarme a esperar pa ver si alcanzo a tener
un vistazo de tu piel
por eso sigo fiel
cada día en la espera
tomando tus gestos
como madriguera.
Tu tranquilidad me ecualiza
y ya quiero conocer
lo que te mueve
eso que te hace ser
tan intensa mujer de expresión tan sincera.
Y vuelan, las horas vuelan
y vuela el pensamiento con la intriga
como mariposas, vuelan en la barriga.
Y vuelan, los días vuelan
mil oportunidades pa conocerte vuelan
pero yo ya le cogí el gustito a la espera.
Te veo llegar cada día
y cuando demoras
me entra una ansiedad que palpita
y toda la sangre se me hace miel.
Cuando te llego a ver
tan bella como ayer
vuelvo y te miro bien
y te encuentro más bella.
Es raro lo acepto de alguna manera
pero en realidad es distinto.
En ti veo luces que no veré
dudas que no sabre
cosas sencillas que me encantaría tener
una vida completa.
Pero vuelan, las horas vuelan
y vuela el pensamiento con la intriga
como mariposas vuelan en la barriga.
Y vuelan los días vuelan
mil oportunidades pa conocerte vuelan
pero yo ya le cogí el gustito a la espera.

– – La Espera, Cultura Profética – –

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