La Lechuza.

Apareció la Lechuza ululando en su bosque y desde su percha me llamó mientras yo estaba en el mío. Rapidito apareció el plan y así de rapidito se ejecutó. Era temprano y la tarde estaba precisa. En la carretera tomé el primer bus que pasó que justo iba para donde iba yo. Me sentí con mucha suerte y lleno de una energía muy rica. 

Hace muchísimo tiempo que no nos veíamos y el encuentro fue hermoso. Me mostró todos sus juguetes nuevos y como se había desarrollado potente y hasta el infinito con todos sus cuentos. Me dio un gustazo enorme verla tan bien y sentir aún tan viva la relación que tenemos, que me hace pensar en el regalo del cielo que es sentir tanto cariño verdadero, y en lo injustos que son todos los asuntos del corazón.

Cocinó una de sus magias que para resumir, son obras de arte y en la música, la cerveza y la comida, nos fuimos poniendo al día con los pendientes que estaban encima. Por supuesto que en el tintero quedaba lo mas importante, pero era obvio que en la conversación se nos pasaba la hora y perdí el último bus.

No importaba nada, me sentía con tanta suerte y tan lleno de una energía tan rica que partí a ponerla a prueba. Era bien de noche y las posibilidades eran inciertas y raras, pero en la carretera tomé el primer bus que pasó que justo iba para donde iba yo.

La tarea es aprender a dar las gracias 

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