¿El primer o el ultimo paso?

Todo ceremonioso pero sin borrar la sonrisa, Jaime se sienta y frente a el, instala su altar donde coloca su medicina. Nos cuenta que para poder hacer un trabajo dirigido, el necesita conocer la razón por la que cada uno decidió hacer este viaje de encuentro con la abuelita y para eso nos invita a exponer en privado nuestros motivos.

Se levanta y camina hacia la consulta al fondo del salón. Comenzamos hacia la derecha. Uno por uno todos se van levantando para partir al confesionario del maestro. Aunque hay un ambiente super solemne, se escuchan un montón de risas dentro de la consulta.

A mi me toca el numero cuatro, estoy cerquita. Me levanto como puedo, surfeando apenas cada paso, esquivando piernas de personas, tarritos, rollos de confort, talismanes, amuletitos, instrumentos musicales y botellas de agua. Entro en la consulta, descargo mi corazón, me cargo del suyo, un abrazo de los buenos, y para fuera.

El siguiente.

La vuelta es larga, pero necesaria. Somos 27 personas en la fila. Se toma un buen rato en dar la vuelta y como que tengo muchas ganas de que comience esta montaña rusa.

Listo, acaba de salir el último.

Aparece el maestro, se sienta. Sin decir nada, invita a la persona que está a su derecha a presentarse, camina frente a el y hace una abierta reverencia. El maestro le dice algunas palabras y le pasa la medicina. Toma el contenido y vuelve a su lugar.

A mi me toca el número cuatro, estoy cerquita. Me levanto como puedo, surfeando apenas cada paso, esquivando piernas de personas, tarritos, rollos de confort, talismanes, amuletitos, instrumentos musicales y botellas de agua. Me ubico frente a el en el altar, estira sus manos, me alcanza el vasito con la medicina y sonriendo me dice:

Positividad y fuerza.

Me tomo mi tiempo, agradezco este momento y la posibilidad que de la nada la vida me ha dado. Está fuerte pero es rico, tiene sabor a chocolate. Rapidito viaja por todo mi cuerpo. Vuelvo a mi asiento, me apoyo contra la pared y observo como todos van pasando a recibir su parte. Hay una solemnidad tremenda en el salón.

Solo puedo compararlo con la ostia.

ayahuasca-287

Las dimensiones de mi cuerpo se están alterando, aumenta mi temperatura, estoy quieto, inmobil, pero dentro de mi hay un movimiento serpenteante, involuntario, imperceptible. Algo en mi interior está bailando.

– Se apagan las luces –

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